E S T E R O
Omar Carrero Araque
Baquiano
2012
La travesía por el llano entero en compañía de estudiosos que andaban cazando información, me procuró una mejor visión de algunas entidades del paisaje, como los Esteros. Estos elementos al permitir el rencuentro de las aguas de la sabana, consienten a su vez el rencuentro de la vida.En época de escasez albergan la fauna silvestreDan posada a las aves viajerasSirven de nidal para los pecesHacen el trabajo de depuradoresRegulan las crecidas de los ríosSon puntales de la agro-economíaAvivan el estro de poetas y compositores.
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Estero de Camaguán
(Municipio Camaguán, estado Guárico)
Foto:
Vivencias Llaneras del Abuelo
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Al escuchar palabra Estero nos trasladamos imaginariamente a la llanura aluvial, en un acto inducido por la consagración que estos espacios han logrado como referenciales del paisaje llanero. Los esteros aparecen en las áreas más hundidas de estos llanos, hacia los cuales concurren las aguas invernales, que en lámina se conservan durante la mayor parte del año. De esta manera estos parajes se convierten en refugio para los animales de pluma, de pelo, de concha o de cuero, que en tiempo de mengua se citan allí en procura de nutrimento.
Parte de la aureola de “íconos de la llanura” conferida a los esteros se debe a que su belleza paisajística ha sido profusamente resaltada en la canta llanera y más recientemente en la actividad turística llamada “de aventura”, que intenta la aproximación del citadino a la ruralidad. En Venezuela son bien conocidos los esteros de Camaguán, de Chiriguare, de Monasterios y de Los Trompillos, los dos primeros protegidos bajo la figura de Reserva de Fauna Silvestre.
Pese al simbolismo nativista que en nuestro medio ha adquirido el vocablo estero, es necesario acotar que el mismo no es exclusivo de Venezuela como de habitual se entiende, pues como parte del equipaje verbal de los conquistadores llegó a diferentes lugares del “nuevo mundo”, en muchos de los cuales aún persiste aunque con distintos significados.
El origen del término se remonta al Aestuarium de los latinos, con el cual se identificaba a “todo aquel terreno inmediato a la orilla de una ría, por el cual se extienden las aguas de las mareas” (1). Esta voz al extenderse a otros territorios del imperio romano tomó distintas acepciones, como las encontradas en la península ibérica en donde los Esteros se corresponden con “los lagos artificiales, de agua salada, creados normalmente con el objeto de explotar la sal presente, muchos de ellos en desuso pero ahora convertidos en refugios de vida silvestre” (2). Los habitantes de la región andaluza entienden por estero a un arte de la pesquería, empleado para “la captura de peces pequeños en los brazos de mar y desembocadura de los ríos“(2).
En la América española el vocablo perduró en el tiempo y es común encontrarlo en distintos lugares del continente, aunque no siempre con el mismo significado. Así se tiene que para los chilenos un estero es un arroyo o riachuelo. En México y Honduras se identifica con este término a las entradas del mar que confluyen con masas de agua dulce (1). En Nicaragua, reciben el nombre de estero aquellos humedales estuarinos de la costa pacífica (4). En Puerto Rico el término persiste como un hidrónimo en el municipio Hormigueros -Río Estero- (5) y, en República Dominicana como un topónimo de la Provincia de Puerto Plata (Estero Hondo)(7); igualmente es topónimo en Paraguay (Estero Patiño) (6).
En Argentina y Colombia la definición de Estero coincide en gran medida con la empleada en nuestros llanos, al aplicar este vocablo a todo “terreno bajo, pantanoso, intransitable, que suele llenarse de agua por la lluvia o por la filtración de un río o laguna cercanos, y que abunda en plantas acuáticas” (3). Son famosos los Esteros del Ibará en Argentina que se forman entre las planicies de los ríos Paraná y Uruguay, así como el de Lipa en Colombia, entre el Arauca y el Meta.
Los Esteros, en el caso de Venezuela y Colombia, se han erigido en una suerte del Parnaso griego, el mítico asiento de las musas inspiradoras, puesto que los llaneros que son y los llaneros que se sienten, inagotablemente han encontrado vena en las “musas” del estero, encarnadas en las garzas, gabanes y gallitos así como en las boras, campanillas, palmas, juncos y espadillas, dando la razón al poeta elorzano Pedro Telmo Ojeda al señalar que:
En cada estero hay un verso y un pasaje en tus cañadas!!
(Sabanas de mi cariño)
Consultas en:
1.- Estero - Wikipedia, la enciclopedia libre
es.wikipedia.org/wiki/Estero
2.- Diccionario SALVAT 1968. XIII Edición - Salvat Editores - Barcelona
3.- Diccionario de términos ambientales: Reciclaje de residuos ...
books.google.co.ve/books?isbn=8499693709
4.- Ficha informativa de los humedales Ramsar: Deltas del Estero Real ...
www.bvsde.org.ni/Web_textos/.../FichaInfHumedalesRAMSAR.pdf
5.- Hormigueros (Puerto Rico) - Wikipedia, la enciclopedia libre
es.wikipedia.org/wiki/Hormigueros_(Puerto_Rico)
6. Descripcion de esteros en Honduras Definición ... - oirsa
www.oirsa.org/aplicaciones/subidoarchivos/.../EsterosHonduras.pdf
7.- Estero Hondo - Wikipedia, the free encyclopedia
en.wikipedia.org/wiki/Estero_Hondo

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