HATO
Hato La Cruz
Rubiera (Guárico)
Foto: José
R. Guevara G. (Coco Guevara)
“Aquí estuvo el hato, padre,
Que nos dio sombra otro tiempo:
En este alambre caído
Que nos dio sombra otro tiempo:
En este alambre caído
se me enredaron los sueños"
(Alberto Arvelo Torrealba 1905-1971)
Omar Carrero Araque
Baquiano
2014
Hacia el final del
Siglo XV la riqueza se va concentrando en España. La ganadería que significaba
dinero contante y sonante se impone sobre la insegura agricultura, sujeta a
eventualidades climáticas. En la sociedad pastoril hay asomos de juntas que
defienden sus intereses. Es así como aparecen los Gremios de Pastores llamados
MESTAS, bajo el cual se agrupaban los miembros de Las Cabañas, Los Rebaños, Los
Hatos, Las Manadas y Las Pastorías, unas clasificaciones hechas en función del
número de Semovientes, de Pastores jóvenes (Zagales) y de Perros Guardianes
(Mastines) que se poseyera (1).
Estos términos de significación netamente
pastoril sin duda tocaron al Nuevo Mundo en el habla de los conquistadores,
sobre todo en aquellos lugares en donde la ganadería se emplazó como actividad
básica. Es así como, junto al ganado vacuno, estos vocablos llegan a los llanos
venezolanos echando raíces allí, probablemente con sentido diferente al
original. Perduran entonces con profunda significación pastoril, los vocablos:
hato, rebaño y manada.
El primero es definido como “una finca rural de grandes
proporciones, generalmente dedicada a la cría de ganado vacuno y equino” (2).
Este concepto alcanza mayor precisión en al ámbito legal tal como se muestra en
la Ley del Llano del estado Barinas (1945), en cuyo articulado puede leerse:
“Se denominan Hatos las posesiones pecuarias, que, situadas en terrenos propios
o arrendados, tengan una extensión de dos mil quinientas hectáreas en adelante
y una producción que permita herrar más de trescientas crías anualmente” (3).
La Fundación, por el contario, no alcanza ninguna de estas cifras. (4). En
cuanto a los términos Rebaño y Manada, aunque todavía se mantienen vigentes, no
conservan su antigua significación, pues ahora el primer vocablo define a un
conjunto grande de cabezas de ganado; mientras que el segundo, se refiere a
grupos de animales silvestres o domésticos, especialmente cuadrúpedos que andan
juntos (5).
En Venezuela y en Colombia, el Hato se constituyó en
la unidad de producción que apuntó hacia la conquista del llano. Esta
estructura socio-económica que dio pie “a la expansión de la frontera agrícola,
al establecimiento del ganado vacuno y a la dinámica de mercados inter-regionales”
(6) atentaba a la vez contra los pueblos de indios, pues a medida que estas
Unidades se hacían más fuertes, las tierras correspondientes a las comunidades
indígenas se aminoraban.
Esta situación generó graves conflictos entre Hateros
y Misioneros en disputa por el “derecho de ocupación de la tierra” (6). Los
Hatos se fundaban “sabana adentro” alejados de los caminos reales y se
identificaban por el apellido del propietario. Se complementaban con Queseras y
se usaban para acostumbrar y amansar al ganado cimarrón (7).
En Venezuela la figura del Hato ha sido medular en la historia del llano pues la presencia de estas grandes unidades de producción fue la base para el desarrollo de la ganadería y del intercambio comercial con la metrópolis principalmente, pero también con el mercado interno. En estas Unidades, bien alejadas de los centros poblados, por obligación debían producirse la mayor parte de los insumos necesarios para la subsistencia, obligando a los vaqueros a desdoblarse en carpinteros, talabarteros, zapateros, tejedores, etc.
La ejecución de estos trabajos “sedentarios” se combinaba con
la inventiva y narrativa de cuentos, muchos de ellos relacionados con muertos,
aparecidos y entes diabólicos, que al final se convertían en leyendas, fábulas
y mitos.
En otro capítulo puede señalarse que la historia patria ha prestado sus página para meter en ellas a los Hatos Cañafístola y El Setenta, (ambos en Apure), destacando que en el primero de ellos se dio la primera entrevista entre Bolívar y Páez en 1818, mientras que en una aldea cercana al segundo, se decidió y se planificó, en 1819, la campaña de liberación de la Nueva Granada.
En la literatura, Don Rómulo Gallegos dio a
conocer los Hatos imaginarios de El Miedo y Altamira, posesiones de Doña
Bárbara y Santos Luzardo, respectivamente, así como también El Aposento o La
Coronadeña, nidal de Florentino Coronado.
A comienzos de pasado siglo, Don Fernando Calzadilla
hacía sus anotaciones sobre el Hato La Candelaria (Apure): ”La Candelaria el Hato
más abundante en ganados y bestias de Apure, en cierta ocasión pernoctando en
Paso Arauca, me mostraron la suma de la hierra de ese año, alcanzando a 18.637
becerros Criados por la sabana sin otros cuidados que los brindados por la
selección natural. La Candelaria botaba 12 mil toros anualmente”.
Sin embargo,
es el hato La Santa Cruz de Guariquito, La Cruz de la Rubiera o simplemente La
Rubiera, el de mayor renombre, tanto por su extensión original que lo hizo
aparecer como el Hato más grande del llano (180 Leguas², es decir unos 450.000
Km²), como por el mito que lo arropa desde siempre, unido a un supuesto pacto
entre su propietario original y el mismísimo demonio, mediante el cual la
abundancia reinaría en el Hato sí se enterraban vivas un casar de los animales
que se deseara multiplicar, un acto que incluía también a parejas de esclavos.
La leyenda dice que las instalaciones del Hato, así como sus cercados y
corrales fueron hechos en una sola noche por el Diablo, quien se vio obligado a
huir pues al intentar cerrar la puerta del corral, las varas de la talanquera
le formaron una cruz. Otros Hatos han logrado más nombradía no sólo por su
extensión sino por sus funciones como protectores de la biodiversidad,
convirtiendo a los grandes humedales allí presentes, en zonas de protección de
la fauna y en laboratorios naturales para el estudio y la investigación.
Tal es
el caso de los Hatos El Frío (60.000 ha), el El Cedral (53.000) y La Trinidad
de Arauca, en Apure; Piñero (72.000 ha) en Cojedes; Flores Moradas y La Fe, en
Guárico y, Cristero en Barinas, entre otros. Fuera de los llanos se menciona la
Hato La Vergareña, con 183.000 ha en Bolívar, dedicado a la producción
agrícola, pecuaria y forestal, así como a la conservación de la biodiversidad y
de la naturaleza en general.
La mayor parte de esta extensas propiedades fueron
expropiadas después del 2000 y sus tierras repartidas entre los lugareños
siguiendo el pensamiento de Emiliano Zapata: “la tierra es de quien la
trabaja”, sin embargo vistos los resultados adversos que en la mayoría de los
casos se han alcanzado con estas acciones, podría decirse que ahora hay más
propietarios, pero también que éstos reflejan más la condición de Juan “El
Veguero” y no la deseada condición de los “Blancos”.
La importancia de los hatos en la vida económica de las regiones conllevó a que
en sus proximidades se fundaran pueblos que sirvieran de “polos económicos en
un extenso territorio cuyo soporte era la estructura económica ganadera” (3).
Esta anterior aproximación entre pueblos y hatos, ahora desaparecida, se
mantiene viva en el nomenclátor nacional, que registra nombres de pueblos o
caseríos, a lo largo y ancho del país, cuyo “apellido” recuerda su origen
hatero: Hato Arriba (Lara); El Hato (Mérida, Lara, Falcón y Nueva Esparta);
Hato Viejo (Apure); Llano del Hato (Mérida) y Hato de La Virgen (Táchira),
entre otros.
Consultas en:
Consultas en:
1.Paredes, F. Alvaro.
Alonso de Ojeda. Editorial Planeta-2006
2.Calzadilla Caldez, F.
Por los Llanos de Apure. Vásquez y Asociados Ed. 2006
3. García M., L. y V.
Rojas N. El Hato Barinés en los Llanos Occidentales Venezolanos. UNELLEZ –
1996
4. Rosenblat, A. Buenas y Malas Palabras Tomo I (208-212). Ed. Mediterráneo – Madrid 1982
4. Rosenblat, A. Buenas y Malas Palabras Tomo I (208-212). Ed. Mediterráneo – Madrid 1982
6.www.banrepcultural.org › libros ›
Café, caballo y hamaca : visión histórica del Llano
7.- La hacienda y el
hato en la estructura económica, social - Saber ULA
www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/23201/2/articulo6.pdf
Glosario:
Blancos: Así eran llamados los dueños de los hatos de la época colonial. Eran de piel blanca por su origen europeo, poseían inmensas fortunas y vivían en las ciudades.
Glosario:
Blancos: Así eran llamados los dueños de los hatos de la época colonial. Eran de piel blanca por su origen europeo, poseían inmensas fortunas y vivían en las ciudades.
Cimarrón: Se llama así
al ganado bravío o salvaje, principalmente al bovino.
Casal: Casar – Pareja de
macho y hembra
Nidal: Nido
Juan
El Veguero: Personaje de la novela Cantaclaro que representa al campesino
llanero, dueño de un pedazo de tierra, pero sumido en la pobreza total y
sometido a las inclemencias del tiempo, de las enfermedades y de las
arbitrariedades de los Jefes Civiles
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