Haber
formado parte de la naturaleza agreste del campo venezolano durante más de
cuarenta años, sin duda que deja marcas por las experiencias habidas, diversas
de ellas presentes a través de historias, anécdotas, cuentos o leyendas. De
esas tantas historias vividas en estas cuatro décadas de monte, se han escogido
algunas de las más sonadas para que se mantengan vivas en el tiempo, ahora que
muchas de éstas ya están huérfanas de sus protagonistas
EL CURITO: POTENCIA PARA LA IMPOTENCIA!!
Omar Carrero
Araque
Baquiano
2006
Foto tomada de:
fishindex.blogspot.com
Las montañas de los llanos occidentales que hasta
hace pocas décadas ocuparon gran parte
del territorio de esta Bio-región, conformaron una banda de unos 100 Km de
ancho que se extendía desde el mismo borde de la serranía andina hasta los rayanos
de la Cota 150. En esta matriz vegetal, de tanto en tanto, aparecían calcetas
en cuyo centro, por su condición de
cubeta, se mantenía el agua durante todo el periodo de sequía. En lenguaje
coloquial estos pozos eran llamados “ojo de agua”.
Estos sitios funcionaban como refugio de fauna pues
allí estaba el agua que los animales necesitaban, un hecho que concentraba en
poco espacio todas las piezas de una cadena alimentaria. Los Ojos de Agua han
sido bien conocidos y apreciados por los lugareños pues para los efectos de la
cacería, los convertían en “vigiaderos”. Allí podían ser cazados sin mucha
dificultad especímenes como tigres, dantas, lapas o venados.
Durante el día eran
el convite de aves y babas que allí encontraban infinidad de peces, caracoles o
galápagos, base de su sustento. Garzas, Gabanes y Carraos revoloteaban en
procura de la mejor presa, mientras que Guacharacas y Chenchenas se sumaban al coro vocinglero. Desde los
altos “Palos de Agua” las aves de rapiña
esperaban el momento oportuno para realizar sus acometidas.
| Pozo de Los Totumos (Caparo) Foto: Kicke Gámez |
Sobre la
superficie del agua se formaba un “hervidero” con el movimiento de los miles de
peces que saltaban en su intento de huir de los depredadores. Entre estos peces
se destacaba el Curito (Hoplosternum
littorale Hancock), un pequeño pez de unos 20 cm, de cuerpo grisáceo
y alargado, cubierto por una doble capa de escamas, que en un momento de su
evolución decidió respirar por el culo para soportar bajos niveles de oxígeno
disuelto.
Este animalito carga con la fama de aumentar grandemente, en los
hombres ya “jechos”1 el ansia en la verija2. Por esta
última razón eran muy perseguidos y capturados en grandes cantidades, mediante
atarrayas de “ojo pequeño”, para la preparación del esperanzador sancocho.
De esta última parte se recuerda una ocurrencia sobrevenida
en Cachicamo, el campamento base de la Estación Experimental Caparo. En este
campamento se reunían grupos de expertos en la forestería y en la ambientería,
por allá en los primeros años 70, cuyos trabajos se centraban en la estructuración
del Proyecto Caparo.
Los equipos permanecían unas tres semanas antes de ser
relevados por otros, dándose el caso que en unos de esos remplazos, un
compañero que realizaba sus trabajos con teodolito, cintas y jalones, una
semana antes de su regreso encargó a los cocineros que cada día le preparara un
caldo de curito bien concentrado, que consumía no sólo con avidez sino con
esperanza, cada noche antes de guindar.
Ya para la quinta noche se le acercó a
la mesa mi amigo Rafael, un llanero cargado de astucia y bellaquería, quien le
lanzó:
Cuando te toca
salí para Mérida?
Ya no me faltan
sino tres días!!
Y por eso te estás
tomando la sustancia de curito?
Bueno si, pues usted
sabe lo que dicen…
Mire Cámara en relación
a esas afirmativas te digo que son bastante útiles, pues yo conozco de eso ya
que me levanté en Mantecal a orillas del Caicara, un caño con sus remansos preñaos e´curito.
Eso que dicen es
verdá, pero la resulta se siente un rato después de haberlo sorbío, por eso hay
que aliviá rápido.
Y con su acento
apureño bien marcado que resaltaba más al soltar sus palabras parsimoniosamente
remarcó:
Esa estaca no es batería que coge carga!! No señor
La cara del geómetra denotaba un sentimiento encontrado
entre alegría y desconsuelo, mientras que mi amigo se retiraba picándonos el
ojo y sonriendo socarronamente.
1.- Jecho (Hecho) término usado en el llano con el
significado de maduro.
2.- Verija: Ingle o región inguinal
Consulta en:
diversidadbiologica.minamb.gob.ve/especies/ficha/6/16061/

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