REFRANES LLANEROS
QUE HAN PERDIDO VIGENCIA (III)
Los refranes (de refranh, que en
occitano antiguo significa estribillo- SALVAT,
1968) son sentencias agudas derivadas de las
vivencias de los pueblos a través de los tiempos, encierran un conocimiento
popular, son por lo general frases anónimas y cortas versadas o prosadas
que expresan una realidad. Se dicen en lenguaje coloquial y se trasmiten de una
generación a otra.
Particularmente en el llano entra a
formar parte del lenguaje cotidiano de sus habitantes, quienes las más de las
veces, se expresan mediante estos refranes.
En este anecdotario se presentan
algunos que prácticamente han desaparecido porque las condiciones que los
generaron ahora ya no están presentes.
Omar Carrero Araque
Baquiano
2015
A CABALLO REGALADO NO SE
LE MIRA COLMILLO
Foto tomada de: www.youtube.com - como.com
Este refrán “llanero” como
muchos otros tantos ya adaptados a nuestro medio, nos llegó desde España junto
con el caballo. Es común a todos los países latinoamericanos donde se haya
creado una “cultura del caballo”, en algunos de los cuales aparece con
derivaciones tales como “a caballo regalado no se le mira el dentado”; “a
caballo regalado no se le miran los dientes” o de forma abreviada, “a caballo regalado”, que
ya expresa su completo significado.
Se enuncia en este refrán que en la dentadura de un
caballo pueden “leerse” aspectos concernientes a su edad y a su salud. Un experto
puede determinar estas características con sólo revisar el desgaste de los
dientes que no necesariamente los colmillos, el color, su forma y otras particularidades
como desgastes y manchas o el desplazamiento de las piezas en las encías Este
hecho surgido de la experiencia del hombre vaquero y ha sido rigurosamente
comprobado por la ciencia.
La
moraleja del adagio estriba en la aceptación sin reparos de las cosas que nos
llegan sin que hayamos hecho mucho esfuerzo en conseguirlas. Es decir que
debemos aceptar sin reproches aquello que no nos ha costado nada. En algunos
casos se aplica no sólo a regalos sino que también a extensible a situaciones u
oportunidades.
Todavía recuerdo la
habilidad con la que viejos amigos de mi familia como Julián Nieves, Cipriano
Galíndez, Espíritu Uzcátegui o Leandro Ceballos, hombres de la brega hatera,
definían con los comerciantes el precio de los caballos, sólo después de
revisarles la dentadura. Los muchachos de entonces quedábamos sorprendidos de
aquella operación al no entender su esencia.
Esta costumbre está desapareciendo en los Hatos y en las Fundaciones porque ahora, a los caballos, desde que nacen se les asigna una Ficha en la que se registran todos los eventos relativos a su vida, de manera que no hace falta mirarles el colmillo para saber su edad y su estado de salud.
Esta costumbre está desapareciendo en los Hatos y en las Fundaciones porque ahora, a los caballos, desde que nacen se les asigna una Ficha en la que se registran todos los eventos relativos a su vida, de manera que no hace falta mirarles el colmillo para saber su edad y su estado de salud.
Consultas en:
erasmusv.wordpress.com/2007/02/28/a-caballo-regalado-no-le-mires-el-dentado.
caballonatural.com/2008/02/.../determinacion-de-la-edad-del-caballo
ES MALDÁ
Entre los llaneros de
oficio, principalmente los de Apure y de Barinas, es común oír la expresión ES
MALDÁ
para referirse a una situación en la que cabría mejor la alusión ES
INÚTIL.
Ah cámara Inacio hay que sangrá rápido a
ese macho viejo pa ve si se salva
No pariente, ES MALDÁ, ya el tabardillo
se lo llevó, mírale el ojo!
Es
maldá que el pollo pille, gallina no tiene tetas (refrán
popular)
Maldá
en el sentido que le dan los llaneros es una expresión que pareciera no tener
lógica desde el punto de vista gramatical por eso llama la atención a los
extraños al medio. Maldad, de acuerdo a los diccionarios, es (1):
1. Calidad de lo que es malo o está hecho
con intenciones aviesas
2. Tendencia o inclinación natural a hacer el mal
3. Acción mala y perjudicial
2. Tendencia o inclinación natural a hacer el mal
3. Acción mala y perjudicial
Puede señalarse también que en Venezuela la
palabra MALDAD ha adquirido el
significado de TRAVESURA (2).
Como se ve ninguna de estas significaciones
concuerda con la “llanera”. Entonces de dónde sacaron los llaneros el alcance que
le dan a esta expresión?
La búsqueda de una respuesta razonable nos llevó hasta el pueblito de Maldá en la catalana provincia de Lérida, un conglomerado que hoy en día no alcanza a tener 300 habitantes pero que en el siglo XVII dio inicio a una Baronía promovida por RAMON D'AMAT I CORTADA (1746-1818), llamado El Barón de Maldá (3).
Sobre este señor se
sabe de su devenir a través de un diario voluminoso que escribió sin
interrupción entre 1769 y 1819. Allí se
descubre su condición hipocondríaca con tendencia a la angustia y a la
depresión, unas características que se acentuaron con la edad.
Su humor estaba
condicionado por el tiempo atmosférico, sufriendo de pánico cuando había
truenos y se malhumoraba enormemente cuando llovía. Su ánimo decaía a medida
que se hacía más viejo. Trataba de controlar todos estos desajustes emocionales
aspirando polvo de tabaco.
En vista de las debilidades mostradas por el Barón
de Maldá para el trabajo, pudiera pensarse que en los pueblos vecinos hubieran
considerado las limitaciones de El Barón como equivalentes de inutilidad extendiendo
esta apreciación a todos naturales de Maldá y que, con ese significado, la
palabra maldá habría cruzado el mar océano para arraigarse en algunos puntos de
en nuestro medio, tal ocurrió con Esquirol,
el nombre de otro pueblo de Cataluña en donde contrataban contingentes de
obreros para romper huelgas que se suscitaban en otros pueblos catalanes.Así
esta palabra nos llegó con una connotación despectiva e insultante pues en el
mundo sindical se designa como esquirol a una persona o a grupos rompehuelga (4).
Un hecho similar ocurrió con la palabra rochela (desorden o bullicio) derivada del desapego al catolicismo practicado por los habitantes de La Rochelle (Francia), lo cual condujo a su consideración de pueblo de revoltosos, alzados o desadaptados.
Un hecho similar ocurrió con la palabra rochela (desorden o bullicio) derivada del desapego al catolicismo practicado por los habitantes de La Rochelle (Francia), lo cual condujo a su consideración de pueblo de revoltosos, alzados o desadaptados.
A lo mejor esta interpretación es
maldá!!
Glosario:
Cámara: Camarada. Expresión de familiaridad usada por los llaneros para llamar a los amigos
Macho: Mulo
Tabardillo: Enfermedad producida especialmente, en
los equinos, por efectos de la insolación.
Consultas en:
2.
Rosenblat, A. 1982 Buenas y Malas palabras. Editorial Mediterráneo-Madrid.
3. Historia
- Ajuntament de Maldà malda.cat/historia.php?lang=es
4. Esquirol
- Wikipedia, la enciclopedia libre https://es.wikipedia.org/wiki/Esquirol
EL SEBO DE MI GANAO
La palabra Sebo que se deriva del latín Sebum sirve en español para identificar la grasa cruda que producen algunos herbívoros de los que se obtiene como materia prima de uso industrial (1). En los ovinos se encuentra principalmente cubriendo el lomo y los riñones. Es una grasa sólida a temperatura ambiente pero se funde apenas a 45º C (2).
Los llaneros le dan usos
artesanales a esta grasa como por ejemplo en la fabricación de jabón de tierra,
velas, untos medicinales o como suavizante de sogas. Era común en la sabana que
en cada casa se tuviera un trozo de sebo colgando de un garabato al que se iba
renovando constantemente.
El sebo se obtenía de las
reses que se sacrificaban en la Fundaciones para el consumo de Patrones y
Mensuales o se compraba o se pedía en los degüellos o en las pesas. En fin, puede
decirse que cada Cabeza de familia o cada Matrona, por el contacto visual o de
uso, estaba bien familiarizada con el trozo de sebo de su casa.
De allí sin duda surgió el
refrán “YO
CONOZCO BIEN EL SEBO DE MI GANADO” que expresa la certidumbre
en el “reconocimiento un objeto propio, un asunto íntimo, por desfigurados que
estén” (3). También se aplica al juicio que se tiene sobre el comportamiento o
conducta de una persona.
Este refrán, a veces se exagera: YO CONOZCO BIEN EL SEBO DE MI GANADO,
ASÍ ESTÉ HECHO VELA.
La hija le comenta a su madre: Vieja toy contenta porque mi marío me prometió que va a
dejá de bebé y de sé mujeriego!!
La Vieja piensa en sus adentros: Humm,
eso hay que velo, yo conozco bien el sebo e´ mi ganao!
Consultas
en:
3. Alvarado,
L. 1984. Glosario del bajo español en Venezuela. La casa de Bello. Caracas
PERRO
QUE COME MANTECA METE LA LENGUA EN TAPARA
En el medio rural venezolano se criaban y se sacrificaban cochinos
para consumo casero, un acto del que obtenían diferentes productos para la
dieta diaria, como carne, grasa, morcillas y chicharrones. Reza un dicho que “cuando
el cochino está gordo, hasta el rabo es chicharrón”.
La grasa o tocino se procesaba de manera artesanal mediante la
exposición al fuego para derretirla y separarla de otros tejidos a la que
estaba adosada. Una vez que la grasa se fundía había que pasarla por un colador
para quitar los chicharrones y así poder envasarla más limpiamente.
Lo más
común era guardarla el “latas mantequeras” de fácil obtención en los comercios
de los pueblos, o en su defecto, en recipientes especiales hechos con Taparas
en los que resaltaba una “boca grande” que permitiera sacarla con facilidad,
pues se sabe que la manteca una vez que se enfría se solidifica.
En la preparación de manera artesanal, tal vez la manteca no
resultaba tan pura, sino que podía contener restos de garra o de tocineta que
era lo que en realidad buscaban los perros, por eso estos animales de fino
olfato, podían detectar la presencia de los recipientes para husmear entre
ellos en la búsqueda de comida. También se sabe que a los perros cazadores se
les limitaba mucho el alimento de manera que el hambre los indujera a perseguir
las presas, siendo estos perros hambrientos los que rastreaban las taparas.
De estas costumbres se originó el refrán “PERRO QUE COME MANTECA METE LA LENGUA EN TAPARA” con el cual se indica que los malos hábitos de un individuo
siempre pueden aparecer, a pesar de sus
expresiones de voluntad en la observancia de buena conducta.
Este refrán está arraigado en el pueblo aunque las manifestaciones
que lo originaron ya no existen o están desapareciendo.
Consultas
en:

