HACEDORES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS FORESTALES
La Facultad que hoy conocemos se ha fraguado con el trabajo de cientos
de personas que de una u otra manera han
puesto esfuerzo y devoción en la institución formadora de los curanderos del
planeta y veladores de sus recursos. Aquí se destaca la presencia y el aporte
de uno de los titanes de este esfuerzo. Nos referimos a
HERMÁN
DE JESÚS FINOL URDANETA
Hermán Finol al
inicio de su carrera en 1952
Foto: FCFA
Omar Carrero Araque
Baquiano
2015
En el año de 1932
justamente el 3 de junio, la apacible y zuliana Villa del Rosario vio aumentar
en uno su escaso padrón, pues ese día en el hogar de los Finol Urdaneta se festejó
el nacimiento de Hermán de Jesús, un catirito de escaso pelo y de mirada
achinada, rasgo este último, no raro en una tierra regada con sangre yukpa y barí.
El joven Hermán, como
todos los de su camada, inicia su educación primaria en la escuela federal “Jobiniano Urdaneta” de su pueblo
natal para luego continuarla en los colegios Simón Bolívar y Sucre de la ciudad
de Maracaibo. Igualmente su formación secundaria la reparte entre los liceos
Baralt y Udón Pérez de esta capital y el Simón Bolívar, de San Cristóbal, en el
cual obtiene el título de Bachiller en Ciencias Biológicas en 1951.
Al año
siguiente se inscribe en la recientemente creada Escuela de Ingeniería Forestal
en la que obtiene el título de Ingeniero Forestal, en julio de 1957 formando
parte de la tercera promoción, que comprendió también a Luc Ninin, Raymon Diodonet, Armando Lozano, Cleto Salandy, Mario Escalante y Orlando Hurtado.
Ese mismo año, gracias a
una beca de la Creole Petroleum
Corporation, al apoyo académico del Instituto Forestal Latino-Americano de
Investigación y Capacitación (IFLAIC) y a la mano tutora del Profesor Hans
Lamprecht, se va a Lima a realizar el curso sobre SILVICULTURA
PRÁCTICA APLICADA, una disciplina que le marcaría la senda
por la que debería moverse durante su larga y fructífera vida profesional. En
el año 60 regresa a Lima, esta vez por un mes, para cumplir con las exigencias
de un curso patrocinado por la OEA sobre las BASES ECOLÓGICAS
PARA EL USO CIENTÍFICO DE LA TIERRA.
Con estas armas, muy
eficaces en esa etapa de la historia forestal en latino-américa, se lanza al
ejercicio de su profesión en el campo de la enseñanza y la investigación desde
su atalaya en la Universidad de Los Andes, primeramente desde la Cátedra de
Silvicultura y después desde el Instituto de Silvicultura de la Facultad de
Ciencias Forestales.
Impulsa la investigación
silvicultural bajo el enfoque naturalista desde la ya mencionada Cátedra de
Silvicultura, donde imparte clases en las asignaturas “Sistemas Silviculturales”
y “Planificación y Manejo Silvicultural”, y también desde el Departamento de
Manejo de Bosques o desde el Consejo de Facultad. Sin embargo su acción más
notable la realiza en los 8 años de ejercicio en la Dirección del Instituto de
Silvicultura (Ahora INDEFOR).
Su obra la vemos ahora
a través de 45 trabajos que conforman un
legado a la ciencia forestal. De éstos, unos 35 son el producto de la
investigación fundamentada en la silvicultura de la selva tropical, efectuados con
base fitosociológica bajo el enfoque naturalista.
A estos trabajos se agregan
otros 10 que versan sobre la planificación silvicultural apoyada también
en la fitosociología, que fueron ejecutados como base para la implementación de
los planes de manejo en algunas empresas forestales que hacían vida en la Reserva
Forestal Imataca, en el Lote Boscoso San Francisco (Bolívar) y en algunas de las las empresas
palmiteras en Delta Amacuro.
Su voz autorizada se dejó
escuchar en Convenciones Forestales, en Congresos y en reuniones del perfil
conservacionista. También fue activo participante en las reuniones de la Unión
Internacional de Institutos de Investigación Forestal (IUFRO) en Yugoeslavia
(1970), Turquía (1976) y en Cali (1974), también su presencia se dejó notar en
los congresos forestales mundiales organizados por la FAO en Buenos Aires
(1974), Yakarta (1978) y Madrid (1982).
Se destacó igualmente como
miembro activo de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales (SVCN), de la
Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (ASOVAC), la Sociedad
Venezolana de Botánica (SVB) y de la IUFRO.
El Profesor Finol aprendió de su mentor el Doctor
Hans Lamprecht, el método alemán para
dirigir con mano dura, una peculiaridad que no le costó mucho aprenderla pues
desde que salió del piedemonte perijanero ya venía con un fuerte carácter, que
sin duda fomentó con las enseñanzas teutonas.
De esta mescolanza surgió un Director
muy respetado, entendiéndose este término como un eufemismo por temido. Su
mirada, un tanto oblicua, lo presentaba como un hombre en permanente actitud
escrutadora.
Este hecho mantenía en alerta permanente al personal subordinado,
especialmente a los jóvenes técnicos e investigadores del Instituto que allá en
los inicios de los años 70, querían seguir la corriente de los cabellos y las
barbas luengas, una moda a la que se oponía el Director porque a su entender chocaba
con la formalidad que imponía en el Instituto, cuya bandera e imagen la basaba
en la seriedad, la puntualidad, el cumplimiento,
la disciplina y la honradez
profesional.
Hermán Finol “Honoris
Causa”
El Profesor Finol creó una escuela
de pensamiento en el área de la silvicultura naturalista, teniendo como base el
análisis fitosociológico, una enseñanza que fue seguida por decenas de sus alumnos,
entre los que destacaron José Rolando Corredor Trejo y José Rafael García
Colmenares. El 3 de
Abril de 2008 recibió de la Universidad de Los Andes, el Doctorado Honoris
Causa.
Puede señalarse que como aporte sustancial al conocimiento, al análisis y
al manejo y del bosque tropical, resalta la ampliación que hizo del Índice de
Valor de Importancia de las especies (IVI), una herramienta de análisis a la
que incorporó nuevos parámetros como la Regeneración Natural y la Posición
Sociológica de los individuos, para crear el IVI Ampliado o IVIA.
Recuerdo que en 1968, siendo mi profesor de Plantaciones nos llevó hasta la
Estación Experimental El IREL (en Barrancas de Barinas). Allí nos mantuvo durante
7 días limpiando las líneas de plantación de pino caribe establecidas el año
anterior, al lado izquierdo de la vía de acceso
a la Estación.
Ya enero estaba entregando su testigo a febrero y el
pajonal que arropaba a los pinos estaba reseco y soltando la irritante broza.
El
último día de trabajo cuando ya todos andábamos con las manos reventadas y llenas de ampollas se acercó para decirnos
con su marcado acento zuliano:
Estoy satisfecho al igual que ustedes porque con
este trabajo aprendieron una de las técnicas silviculturales intermedias. Ahora
ya saben cómo se realiza una tarea de limpieza, como se planifica, cuáles son los
costos y cuál es el rendimiento.
También ahora saben cómo se trata con el
personal obrero. Si creen que algo les faltó por aprender me lo dicen con
confianza para repetir la práctica en otra de las parcelas.
¡No Profesor no
hace falta repetir porque, y mostrándole las manos hinchadas y agrietadas,
todos aprobamos con honores!!
Hoy, un Hermán Finol de carácter afable, reposa tranquilo viendo como la trocha que una vez abrió hace más de medio
siglo, se ha convertido en amplia alameda por la cual transitan jóvenes
estudiantes de las ciencias forestales y ambientales en su intento por subir un peldaño en la escalinata
formacional.
Junto a otros pilares fundamentales: Rafael Viloria Díaz y Lawrence (Larry) Vincent en el homenaje a Paul Aymard



No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por opinar