El cambio
de la realidad socio-económica en los llanos ha afectado el manejo tradicional
del hato llanero. Las alambradas, las
carreteras y la energía eléctrica han ido borrando algunas prácticas de trabajo
como la trashumancia, el ojeo, las picas, el arreo, las veladas, entre otras. Con el “viaje” de estas prácticas se están
yendo también los Cantos de Faena. Ante este panorama, la UNESCO elevó estos cantos comunes en el llano
colombo-venezolano, a la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial
LOS CANTOS DE FAENA O DE “TRABAJO DE LLANO”.
Omar Carrero Araque
Baquiano
2017
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| ARREO Foto tomada de flickr.com |
Los Cantos de Faena son aquellos que interpreta el llanero a capela,
es decir con música creada sólo con la voz, mientras ejecuta “Trabajo de Llano”. Son propios de las sociedades
pastoriles y trashumantes. Se sabe que el canto alargado con quiebres de voz
proviene de los moradores de los desiertos norteafricanos (Magreb), quienes
los entonaban mientras cosechaban olivas y naranjas. De aquí lo
copiaron los Beduinos que viajaban en caravanas trasportando camellos por los
desiertos de África. Estos cantos pasaron luego a Andalucía y desde allí
llegaron al llano venezolano-colombiano en
la garganta de los cabestreros andaluces (1).
Está comprobado que por algún efecto, el ganado se tranquiliza y se
vuelve dócil cuando oye los cantos, de allí que los llaneros entonen estas coplas rematadas en tonos alargados y quiebres de voz en los
momentos de trashumancia, de ordeño o de vela.
Las coplas, en las que se plasma la vida del hato, pueden ejecutarse
bajo dos modalidades: CANTOS DE
LEJANÍA y CANTOS DE
ENCIERRO. Los primeros están representados por coplas cantadas en alta
voz, de fuerte tono, por lo general
acompañadas con gritos. La última vocal de las coplas se alarga con un
tono quebrado. Se empelan en la movilización de las puntas de ganado sobre
grandes distancias o, también en
trabajos de Pica, de Aparte o de pasada
de ríos.
Estos cantos los ejecuta el Cabrestero, algunas veces secundado por
los Punteros, mientras que los Traspunteros y los Culateros los apoyan con
gritos de empuje (jei, jei, jei ó japa, japa, jopa, jopa) y con silbidos. Los “lecos” de estos cantos se “prolongan en el
aire”.
Los segundos, que son de tono suave tienen el fin de apaciguar el
ganado. Pueden separarse en dos grupos: CANTOS DE ORDEÑO y
CANTOS DE VELA.
Los primeros comienzan por lo
general a las 4 de la mañana, cuando alcanza mayor brillo el lucero de la
mañana llamado también Becerrero o Puntero. Se inician cuando el Ordeñador, con
una copla, pide al Becerrero que la acerque el becerro de la vaca que va a
ordeñar en ese momento: Ponte
Ponte Turupial – Tarde negra y noche oscura – que el Ordeñador te
espera- con el rejo y la totuma, Turupial, Turupial. Al oír esta copla el
Becerro se apresura en traer el becerrito hijo de la vaca de nombre Turupial.
Los CANTOS DE VELA los ejecutan los llaneros que cuidan o velan al
ganado “parado” en la sabana o en los falsos corrales, para evitar que alguna
res se asuste y provoque una estampida. Se ejecutan de noche y de madrugada y
se acompañan con silbidos suaves y
prolongados.
Los Viejos Llaneros que practicaban estos Aires ya nos están en este
mundo o están desapareciendo, como tampoco están las condiciones que le
dieron vida a los cantos porque con la
llegada del “progreso”, el llano “ya no es llano”. Las alambradas, las
carreteras y los camiones o “jaulas” ganaderas dieron al traste con el “trabajo
de llano”.
La preocupación por este hecho condujo a que algunos cultores del
folklore llanero realizaran grabaciones de videos en los que se quiere mostrar
y perpetuar “en la pantalla” esta manifestación cultural producida en el medio
llanero, ahora transformado por fuerzas dinámicas socio-económicas. En Colombia,
cultores como Víctor Espinel (Gallo Giro), Paulino Reyes o Ramón Roa, entre
otros, han realizado muy buenos videos que muestran las diferentes facetas de
los cantos de faena, mientras que en Venezuela, Jesús Quintero (Matanegra) ha
hecho lo mismo en una grabación que llamó “Picadillo Veguero”.
También en Venezuela el Maestro Simón Díaz
sacó del corral a los cantos de ordeño y los llevó a la ciudad bajo el nombre
de Tonada, acompañándolos con música de
cuatro, pero despojándolos del olor a corral y a paradero.
En defensa de este patrimonio cultural del llano, ahora muy amenazado, se
están realizando esfuerzos para
salvaguardarlo a través de la puesta en práctica de “estrategias pedagógicas
que comprenden la celebración de encuentros entre depositarios tradicionales
del elemento y jóvenes; proyectos de formación para maestros de escuela; y la
organización de numerosos festivales de canto” (2).
Ante el riesgo cierto de que esta
práctica cultural pueda desaparecer por siempre, la Unesco, atendiendo el
reclamo de los llaneros venezolanos y colombianos, declaró este 6 de Diciembre a
los Cantos de Trabajo de Llano, como “Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad”..
Referencias
1.- Rafael Salazar 2003. Venezuela, Caribe
y Música. PDVSA-Fundación Tradiciones Caraqueñas-FUNDALARES Caracas
2.- Seis elementos inscritos en la Lista del
patrimonio cultural inmaterial
Consultas en
Víctor Espinel – Paulino
Reyes – Ramón Roa – Simón Díaz
https://www.youtube.com/watch?v


