LUCERO DEL ALBA
“Bien tarde de madrugada y antes del amanecer
hay una estrella que brilla y no puedo dejar de ver”
(Rubén Edgardo Sánchez)
Foto: Stormvisuals.com
El planeta Venus se ha ganado un puesto importante entre
nosotros los habitantes de la Tierra por la manera como este cuerpo celeste se
nos muestra. Desde la órbita en la cual nos movemos podemos apreciarlo dos veces
al día, una en la mañana y otra en la tarde, siempre destacándose por un
llamativo fulgor que sólo es superado por el del Sol y el de su compañera, la
Luna.
Al igual que el Sol aparece por el Este y se oculta por el Oeste,
adelantándose en su aparición al astro rey, y por las noches, a la luna. Su
visibilidad tanto en la mañana como en la tarde no pasa más allá de las tres
horas. Cuando aparece en la mañana se le llama Lucero del Alba y cuando lo hace
en el anochecer, se conoce como Estrella de la Tarde o Vespertina (1).
En ambos
momentos es el primer astro en aparecer, pues tanto en las mañanas como en la
tardes, antecede al sol o a la luna. La espléndida visión de este lucero ha
conllevado a su consideración especial por las distintas civilizaciones que han
hecho vida en la tierra, impulsando a muchas religiones a considerarlo como un
mensajero celestial.
Los griegos de la antigüedad lo llamaron Phosphoros y
Hesperos pues creyeron que sus dos apariciones diarias se correspondían con dos
cuerpos celestes diferentes. Los Egipcios lo llamaron Shu (Estrella de la
Mañana); los Aztecas Tlahuizcalpantecuhtli, (El Señor de la Casa del Amanecer);
los Eslavos lo consideraron como los dioses Zoria y Danica (Estrella de la
Noche y Estrella de la Mañana, hermanas mayores del Sol); para los Chibchas o
Muiscas era el Dios Fagua (Lucero de la Alborada) y en la tradición nórdica,
este lucero personificaba a Aurvandil o Earendel, uno de sus dioses (1).
Entre
los toltecas existió la leyenda de Topiltzin, un niño que por haber sido
recibido por el lucero más brillante de todos, es decir el Lucero de la Mañana,
se convertiría en el guía de su pueblo hacia un ansiado periodo de paz (2).
De las interpretaciones que se han hecho de sus apariciones en la biblia han surgido visiones contrastantes, pues en algunos apartes aparece como una representación de Nuestro Señor Jesucristo, mientras que en otras aparece ligado al Ángel Rebelde. Igualmente, en antiguas tradiciones católicas se le une a La Virgen del Carmelo pues su luz guía a los marineros a puerto seguro (1). Parece que por esta última visión le ha valido el nombre de Lucero de La Oración.
En Latinoamérica, particularmente en las zonas
llanas, el asomo del astro sobre el horizonte ha sido objeto de diversas
interpretaciones. Se le identifica como el Lucero del Alba o de la Tarde,
dependiendo por supuesto del momento de su aparición. Cuando lo hace en la
mañana, a eso de las 4, señala la llegada de la luz pues su visión anuncia el
claror del día. Algo similar ocurre al final de la tarde cuando a eso de las 5,
presagia la llegada de la noche y la refulgencia lunar, y un poco más tarde,
del “rebaño de estrellas”.
Esta última expresión ha servido para que los
llaneros del llano occidental, lo hayan apodado “Puntero”, como el vaquero que
en los trabajos de llano antecede a los rebaños o “puntas de ganado” que guía
hacia los corrales. Es con este sentido que el poeta Arvelo Torrealba, al
“pintar” el escenario por donde cabalga el legendario coplero Florentino
Coronado, señala: “Puntero en la soledad – que enluta llamas de ayer” ( 3), en
un símil que muestra al lucero vespertino medio encubierto por la humareda
provocada por las quemas del día anterior, que le merma esa claridad a la que
aluden algunas coplas de Maestros como Antonio Estévez en sus Cantos de Ordeño
(4); Simón Díaz en Mi Querencia (5) y el mexicano Rubén en La Madrugada (6):
“Lucero de la mañana
préstame tu claridad para seguirle los pasos
a mi amante que hoy se va”
Esta copla, que con algunas variantes corre en algunos
países de América latina dentro del cancionero popular, aparece registrada en
Venezuela desde 1903 con la publicación de “Trescientas Cantas Llaneras” de
Carlos González- Bona -1837-1911- (6) .
En las faenas hateras del llano “viejo”, el ordeño se comenzaba a eso de las 4 de la mañana, cuando este astro mostraba
su mayor brillantez. En a esta hora cuando comienza su labor el ayudante del Ordeñador, por lo
general un mozalbete cuyo oficio se conoce como Becerrero , por lo que el lucero
es conocido también con este nombre.
Por último vale señalar que en las Fundaciones
llaneras, como muestra del cariño que se tiene por animales de corral, es
costumbre “bautizar” con el nombre de Lucero a los caballos y los toros
madrineros que tengan una mancha blanca en la frente, pero es en la vacas de
ordeño donde este calificativo gana más acercamiento y familiaridad por el
sentido canto del ordeñador cuando es alumbrado el Lucero del Alba.
Ponte, la vieja Lucero, Lucero,
Lucero de la mañana,
de la mañana, Lucero
Lucero
(Jesús Quintero, "Matanegra")
Consultas en:
1.- Lucero del
alba-wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Lucero del alba
2.- 'Topiltzin.
://www.informador.com.mx/.../publican-topiltzin-la....
3.- Arvelo T, A.
Florentino y El Diablo. Vitrales Editorial. Caracas 1985
4.- Canto de ordeño
(Antonio Estévez) -
://www.cancioneros.com/.../0/canto-de-ordeno-antonio-estevez
5.- La copla en
México - https://books.google.co.ve/books?isbn=9681212991
6.- González-Bona, C.
Trescientas cantas llaneras. (1837-1911) Primera Edición 1903 Fundación
Cultural Barinas 2004
