BOSQUES Y
BOSQUEJOS
“Las masas de árboles favorecen las lluvias, dan humedad al aire, evitan que la tomen de las plantas agrícolas y las agoten; sujetan las tierras y las aguas, evitan los hundimientos, los arrastres, las inundaciones y los torrentes”
“Las masas de árboles favorecen las lluvias, dan humedad al aire, evitan que la tomen de las plantas agrícolas y las agoten; sujetan las tierras y las aguas, evitan los hundimientos, los arrastres, las inundaciones y los torrentes”
José Martí (1853-1895)
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Foto: galeria.dibujos.net (Dibujo de Daphnesita) |
Omar Carrero Araque
Baquiano
2015
Aparte de la
tumba de árboles practicada por los aborígenes antes de la llegada de los
europeos, que aparentemente no causaba daños al ambiente, puede señalarse que
la deforestación de los bosques en Venezuela se inició entre el 03 y el 14 de
agosto de 1498, lapso en el cual estuvo Colón en la Tierra de Gracia (hoy
Macuro-estado Sucre), después de haber tocado tierra continental. Sus naves
Castilla, Correo y Vaquinha, las tres carabelas que utilizó en ese tercer viaje
habían sufrido averías que ameritaban reparaciones.
Tal vez algunos Apamates pudieron haber sido las primeras víctimas del hacha española. A partir de este momento el hacha y el machete comenzaron a devastar la vegetación a lo largo de la tierra ahora llamada Venezuela. La madera de cujíes sirvió en 1528, para construir las casas de Santa Ana de Coro, entre éstas la iglesia en la que se celebró la primera misa en tierra americana.
En 1545 para
fundar a El Tocuyo, Juan de Carvajal "hizo desmontar todo el boscaje,
reservándose una hermosa Ceiba que le serviría de horca" (1). A partir de
1548,en los acaprales guariqueños comenzaron a abrirse espacios para el
establecimiento de fundaciones ganaderas. Los mijaos aragüeños cayeron para dar
paso a los cacaotales. Los enormes moromoyes de la meseta bariniteña fueron
abatidos para cultivar el tabaco.
Este proceso destructivo que se ha continuado y acelerado en las “diferentes repúblicas” que han hecho vida en nuestra historia, desde la primera hasta esta quinta, sin que hasta ahora aparezca el remedio que impida la “saharización” de Venezuela y nada apunta que en la sexta (por venir), se pueda revertir este proceso. Ante este cuadro desolador vale recordar lo escrito por el Apóstol de la Libertad a propósito del Congreso Forestal, celebrado en Saint Paul (Minnesota) por un mes de septiembre hace ahora 133 años.
“Comarca sin árboles, es pobre. Ciudad sin árboles, es malsana. Terreno sin árboles, llama poca lluvia y da frutos violentos. Y cuando se tienen buenas maderas, no hay que hacer como los herederos locos de grandes fortunas, que como no las amasaron, no saben calcular cuándo acaban, y las echan al río; hay que cuidar de reponer las maderas que se cortan, para que la herencia quede siempre en flor; y los frutos del país solicitados, y éste señalado como buen productor”.
Consultas en:
1.- Oviedo y Baños, J. Historia de
Venezuela Los Libros de El Nacional.
