LA CERCANÍA DE MURACHÍ Y LA HECHICERA CON FORESTALES Y GEÓGRAFOS
Omar Carrero Araque
Baquiano
2015
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| Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales. Entrada Principal - Foto: www.forest.ula.ve |
El
Núcleo Forestal de la Universidad de Los Andes (ULA) se asienta sobre unas
veinte hectáreas en los antiguos dominios de Murachí y Tibisay (La Hechicera),
míticas figuras indígenas que han perdurado en la memoria histórica del pueblo merideño como símbolos de la lucha por libertad de su raza.
Cuenta
la tradición que en las entrañas de esas tierras y bajo el permanente murmullo
del río Milla está enterrado el Cacique, un hecho que transmite al lugar
ribetes sacros para los merideños actuales, descendientes directos de ese
pueblo originario adorador de Ches, el Dios Tatuy de los cultivos y de la
lluvia.
No
es entonces casualidad que la academia forestal, formadora de los guardianes de
los bosques, de las aguas, de los suelos y de los vientos, así como de sus
criaturas, se sitúe en medio de las arboledas del Caudillo de la Sierra Nevada
y de su compañera, La Hechicera de Mérida.
Desde
1560, año de la muerte de Murachí, estos espacios han cambiado de dueño en
numerosas ocasiones, una larga lista en donde se incluye a Don Tulio Febres
Cordero, quien mantuvo un predio hacia la margen izquierda del Milla.
Fue
en 1961 cuando la ULA adquiere la Hacienda Milla o Santa María a los
descendientes del General José Rufo Dávila (Presidente del estado Mérida bajo
el gobierno de Juan Vicente Gómez) parte de la cual fue destinada a la
construcción del “Conjunto Forestal” con sus distintas edificaciones: Sede de
la Facultad y Escuela de Ingeniería Forestal, Instituto de Silvicultura (hoy
INDEFOR), Instituto y Escuela de Geografía, Escuela de Peritos Forestales (hoy
ETSUFOR), Laboratorio Nacional de Productos Forestales (LABONAC), Instituto
Forestal Latinoamericano de Investigación y Capacitación (IFLAIC) y el Centro
Interamericano de Desarrollo Integral de Aguas y Tierras, ahora Centro
Interamericano de Desarrollo de Investigación Ambiental y Territorial (CIDIAT).
Toda
la infraestructura fue concebida bajo un enfoque ambiental por lo que sus
construcciones se erigieron en medio de un bosque vestigial, arrimado a otro
creado con especies forasteras y regados ambos por dos corrientes tributarias.
Estos lugares conservan, además de las especies vegetales autóctonas, otras
introducidas en las antiguas fincas como plantas de cultivo o de sombra, ahora
naturalizadas, y las coníferas de los ensayos.
La exploración botánica del bosque y las áreas verdes adyacentes en uno de los espacios forestales más grandes y compactos de la meseta merideña, cobran vital importancia dado que están constituidos por reliquias de la vegetación original de los tipos de bosque húmedo pre-montano y montano bajo, un hecho que le da visos de Museo Natural en el sentido imaginado por el naturalista británico Thomas H. Huxley (1825-1895), para quien las obras expuestas en un bosque aparecerían como cubiertas si se desconocía la historia de su naturaleza.
Al
día de hoy, gracias a los recientes trabajos del profesor Luis Enrique Gámez A.
las obras expuestas en este museo ya están sin colcha, en una acción que
llenará de regocijo a Murachí y a La Hechicera quienes sentirán que al
valorarse la importancia científica de sus antiguos dominios, éstos se
mantendrán resguardados por siempre.

