HACEDORES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS FORESTALES
La Facultad que hoy conocemos se ha fraguado con el trabajo de cientos
de personas que de una u otra manera han
puesto esfuerzo y devoción en la institución formadora de los curanderos del
planeta y veladores de sus recursos. Aquí se destaca la presencia y el aporte
de uno de los titanes de este esfuerzo. Nos referimos a
JEAN PIERRE VEILLON
(1914-2002)
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| Foto cedida por Vicente Garay |
Al
Profesor Jean Pierre Veillon se le
reconoce como uno de los Íconos de la Facultad de Ciencias Forestales y
Ambientales de la Universidad de Los Andes (Mérida-Venezuela). Su aporte en la conformación
de esta Facultad se mide en megas. Se considera que su labor en pro del
ambiente y de la forestería fue esencial para la consolidación de la escuela de
ingeniería forestal y de la profesión
forestal.
El Profesor Veillon había nacido en Bex (Vaud-Suiza) el 16 de
Diciembre de 1914, en un momento cuando Europa comenzaba a sufrir las
calamidades de la Gran Guerra. El 29 de Octubre de 1937, siguiendo los pasos de
su padre, se gradúa de Ingeniero Forestal en la Escuela Politécnica Federal de
Zurich.
Diez años después, por pedimento del Sabio Henry Pittier se viene a
Venezuela. Aquí se integra al equipo dirigido por el mismo Pittier y conformado
por M.
Groter, Marshall Turner y Hughe Curran, que conformaba la Oficina Técnica del
Ministerio de Agricultura y Cría.
En
este Ministerio se mantiene hasta 1951, año en que pasa a formar parte del
cuerpo profesoral de la Escuela de Ingeniería Forestal, dentro de la Cátedra de
Ordenación y Valoración Forestal. En 1962, luego de la fundación del Instituto
de Silvicultura se integra a esta Dependencia como Jefe de la Sección de
Ordenación.
Un año después es enviado a Turrialba, Costa Rica, para encargarse
de las cátedras de Ordenación Forestal y Dasometría en el Postgrado
del Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas de la OEA. Por fin, regresa
a Mérida en 1966 integrándose nuevamente a la Universidad de Los Andes, donde
se mantiene hasta la fecha de su jubilación en 1977, aunque perdura activo como
investigador ad honorem.
En
1953, con una perspectiva a largo plazo, establece una red de Parcelas Permanentes
de Crecimiento a lo largo y ancho del país, con el propósito de obtener
información sobre el crecimiento de la masa forestal de bosques naturales en
diferentes ambientes. En este sentido, entre 1953-1978 instala 62 parcelas en 9
Zonas de Vida (Holdridge), distribuidas en los estados Amazonas, Anzoátegui, Barinas,
Bolívar, Delta Amacuro, Falcón, Mérida, Portuguesa y Zulia. Su pretensión se enfocaba
en la obtención de información sobre la dinámica de crecimiento de la masa
forestal y su relación con algunos parámetros ambientales. La mayor parte de
estas parcelas cumplieron sus aunque una parte de éstas fueron arrasadas por
las deforestaciones incontroladas que ocurrieron al norte del Orinoco en
décadas pasadas.
En 1970, en una de mis primeras experiencias de campo tuve la
honra bajo su dirección durante la medición y remarque de las Parcelas ubicadas
en la selva de Aricuaizá. En esta salida compartí terreno con Humberto Jiménez
Saa, dendrólogo y documentalista neogranadino, con Rafael Milano y con un
Baquiano de nombre Jaime.
Hacia
1967 sale a la luz un extenso y metódico trabajo que llamó “Tablas de
Conversión de las unidades más usadas por los forestales de Latinoamérica” que
fue de gran utilidad para todos los forestales latinoamericanos que encontraron
allí la manera fácil de hacer cálculos en una época en la que no existían los
medios electrónicos necesarios para tales fines. Este trabajo de 85 páginas que
pasó a conocerse como el “Prontuario de Veillon” sirvió de apoyo a los
investigadores que trabajan con Trigonometría y Geodesia, Dasometría,
Silvicultura, Meteorología y Climatología, Economía y Valoración Forestal,
Nomogramas y Factores y Tablas de Conversión.
En 1975, con una visión
cartográfica avanzada, muestra en algunos mapas cronológicos, como se dio el
proceso de deforestación en los Llanos Occidentales,
a lo largo de 25 años (1950-1975). Más tarde, bajo un enfoque retrospectivo y
apoyándose en los registros de comercio de 1825, estima la superficie boscosa necesaria
que pudo haber sido deforestada en Portuguesa, Barinas y Cojedes, para la
producción de ganado y otros rubros como cacao, tabaco y añil. En 1975, al
ponderar como sería la presión social sobre las tierras agrícolas y su impacto
sobre la deforestación, pronostica como sería la regresión del bosque en el
próximo cuarto de siglo (1975-2000). Como corolario de este trabajo entrevé el
daño a los suelos y al régimen hídrico y sus consecuencias sobre la producción
agroalimentaria.
En
1984 propone una modificación al Sistema Holdridge utilizado para la
determinación de las zonas de vida, al considerar que para las condiciones
tropicales, la vegetación responde más a la distribución temporal de las
lluvias que a las medias anuales. Bajo esta consideración cambia las Provincias
de Humedad por las Medias Mensuales de la duración del período seco que se
ajusta más al concepto de Meses Áridos propuesto por H. Gaussen. Esta
modificación se tomó cuenta al momento de preparar el Atlas de Vegetación de
Venezuela (Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales, 1985).
Entre
1989 y 1997 salen a la luz los primeros 3
volúmenes de la serie “Bosques Naturales de Venezuela”. En el primero de estos analiza
el medio ambiente venezolano; el segundo lo dedica a “Los bosques xerófilos de
la Zona de Vida: Bosque Espinoso Tropical y Bosque Muy Seco Tropical”, mientras
que en el tercero presenta a “Los Bosques Tropófitos o Veraneros de la Zona de Vida
de Bosque Seco Tropical”.
En estos volúmenes se detalla la estructura florística de estos bosques,
destacando a la vez señalamientos precisos sobre el Número de Árboles/hectárea;
el Volumen Total y Promedio de los árboles, el Área Basal, la distribución de
los árboles por Clases de Grosor, y por último, el incremento anual del área
basal y del volumen. Para los forestales esta información tiene mucho valor
porque constituye la base para la planificación del manejo forestal.
A la par
de estos trabajos fue listando las especies arbóreas comunes en los bosques
venezolanos llegando a agrupar cerca de
1.400 especies, las cuales fueron reconocidas con la ayuda de botánicos como
Julian Steyermark, Alessandro Luciani
Bernardi, Luis Ruiz Terán, Luis Marcano Berti y Humberto Jiménez Saa. Este
trabajo representó la primera publicación de un listado de especies por Zonas
de Vida. La muerte del Profesor Veillon truncó la continuidad de esta Serie que
incluía todas las Zonas de Vida estudiadas.
Un
personaje de la estatura del Profesor Veillon no podía pasar sin ser objeto de
reconocimientos. Entre éstos se pueden mencionar al Premio Sesquicentenario de
la Universidad de Los Andes, en 1963; la
asignación de su nombre a la Sala-Auditorio del Instituto de Investigaciones
para el Desarrollo Forestal (INDEFOR), y
la dedicatoria a su memoria de la página de CESIMO-CAPARO. La Sociedad Venezolana
de Ingenieros Forestales, la Sociedad de
Ciencias Naturales, la Societé Forestière Suisse y la International Society of
Tropical Foresters, lo cuentan entre sus miembros ilustres.
Vale señalar, en
una acotación muy particular, que relacionar el nombre de este ilustre Profesor
con la Página de Césimo-Caparo parece una sinrazón, por cuanto el Profesor
Veillon desde su trinchera en el Consejo Técnico del Instituto de Silvicultura siempre
se mostró opuesto al Proyecto Caparo, un proyecto que ahora a los 46 años de
fructífera presencia, es considerado
como uno de las Estandartes de la Facultad.
Los
cincuenta años de fértil actividad del Profesor Veillon en Venezuela sirvieron
para llenar vacíos en algunos campos de la ciencia forestal y para trasmitir su
sabiduría a los equipos de relevo que logro formar y a las numerosas cohortes
de profesionales que formó personalmente o indirectamente mediante sus numerosos
trabajos.
Al
retirarse de la Universidad regresó a su natal Suiza pero de allá regresaba
cada vez que el frío invernal lo obligaba a refugiarse en la calidez del
trópico, dedicándose entonces, a la organización de su enorme cantidad de
datos, pero en uno de esos viajes encontró que su cubículo había sido transferido
a terceras personas y que sus datos habían sido trasladados a una sala-depósito.
Su contrariedad fue tan grande que regresó a su tierra natal cortando todo tipo
de lazos con la Universidad a tal punto que hasta sus últimos días se rehusó a
recibir los estipendios y las comunicaciones provenientes de esta institución.
Se
puede considerar que J. P. Veillon como uno de los autores más citados dentro
de las ciencias forestales, porque su valiosa producción alcanzó a diferentes tópicos dentro del manejo
forestal. La profusión de información ha servido para
que investigadores y estudiantes de universidades nacionales y extranjeras
parametricen y validen modelos de crecimiento de los bosques tropicales. Su
esfuerzo y sus trabajos constituyen un magnífico patrimonio para estudiantes,
investigadores y científicos interesados en el estudio y en la conservación
de los bosques tropicales.
Todos
los que compartimos campo con él podemos recordar a su alta y enjuta figura,
tocado con un caso de explorador, calzado con botas a media caña y colgando
sobre su espalda, su morral de ataque. Su atuendo de dril color kaki lo había
convertido en uniforme de campo. Recordar su figura es recordar su ejemplo de
tenacidad y su visón de horizonte amplio que nos invita a continuar la búsqueda
de la información que complete su obra, siempre pensando en la salud del
ambiente, particularmente en esta su segunda patria.

