EL SIGLO EN QUE BAJARON LOS CERROS
Desde la primera mitad del pasado siglo comenzó
a moverse, de los andes al llano, un frente colonizador en pos de “las tierras
de nadie” que, cubiertas de selvas, se abrían desde el piedemonte
andino-llanero hacia la planicie aluvial. La mezcolanza de andinos y llaneros
generó la cultura de los llaneros-guates, cuyas características se reflejan en
aspectos fisionómicos, culinarios, dialectales, o arquitectónicos, así como en
el léxico y en el uso de la tierra.
Este término Guate está alejado de su similar cumanagoto con
significación de excremento, que los forestales conocemos en el Guate-pajarito
(Phthirusa sp.), una planta hemiparásita que se dispersa por la cagada de los
pájaros.
LOS GUATES
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| Fotografía: Orlando "Cholo" Valderrama |
Con el nombre de Guate se reconoce en el
llano occidental a las personas provenientes de los andes colombianos o
venezolanos. Es un término ahora casi en desuso desde que los zulianos, con el
apoyo de la gaita, impusieron el vocablo Gocho para referirse a los andinos,
así como impusieron por medios comerciales, la palabra Fororo en menoscabo de
la llanera Birú o Birús.
Hasta hace poco tiempo, “Gocho” en este
sector del llano hacía referencia a una persona o a un animal que tuviera un
defecto en una oreja. Esta significación sólo se conserva ahora en el vocabulario
de los viejos pobladores.
En
conversaciones sostenidas con personas de la última oleada de ocupantes, asentados en tierras de
la Reserva Forestal Caparo, queda claro el sentimiento de rechazo por el epíteto
con el que los distinguen los habitantes originarios de la región, expresando
que "eso de guate les suena a excusado o letrina (por lo de water closet) y que prefieren que los llamen
Gochos".
La palabra Guate nos llegó desde los llanos
colombianos en donde al parecer se aplicaba a los compradores de ganado que
bajaban desde los pueblos de Boyacá. Entre estos comerciantes de ganado, por su
frecuencia y por la importancia de sus compras se destacaban en el Casanare,
los provenientes de Guateque, cuyo gentilicio Guatecano fue apocopado en Guate,
a fuerza de confianza y de cariño. Esto es sólo una teoría.
LA INFLUENCIA DE LOS “GUATES”
Desde hace varias décadas la cultura
llanero-occidental ha venido siendo alterada por el avance de un frente invasor
Guate que se palpa en buena parte de Apure, Barinas y Portuguesa. De Colombia
vinieron los desplazados por la violencia y de los andes venezolanos llegaron
los “sin tierra”, para aposentarse en algunos lugares-clave, fundando
“paraderos” como Socopó en Barinas, transformado ahora, en apenas medio siglo,
en una pujante ciudad cuya población roza los 80.000 habitantes, gracias a la combinación de buenas tierras, abundante agua, cercanía de los mercados, buenas vías, pero sobre todo al apego a la tierra y a la voluntad de trabajo que tienen los andinos.
El flujo “invasor” se movía inicialmente
por los caminos de agua como el Uribante y el Arauca o por las rutas ganaderas
de San Camilo y la de Tovar-Mucuchachí-Santa Bárbara y, más tarde por la
Troncal 5. Los Guates se hicieron sentir con fuerza como para
cambiar, en parte, la cultura original del alto llano, sobre todo en aquellas
poblaciones confinantes con la serranía andina. A los habitantes actuales de
estas poblaciones se les conocen en el bajo llano apureño como Los Llaneros
Guates, cuyo dominio alcanza hasta Guasdualito y más allá.
Durante el “tiempo vivo” de la montaña de
San Camilo se hizo célebre un poderoso comprador de ganado que bajaba de
Táchira cargado de morocotas: Era Francisco García Camacho (El Guate García)
cuya figura quedó en leyendas y en los poemas. Este mercader a decir de Don
José Natalio Estrada, era esperado con ansia en aquellos tiempos en que los
ganaderos del Alto Apure azotados por la guerrilla de Arévalo Cedeño, Valentín
Pérez y Maisanta, sufrían grandes pérdidas económicas.
El recordado cantador Ángel Custodio Loyola
en una de sus menos conocidas canciones, “pinta” a los Guates
“con la cara capinosa* y el cabello amarillo” señalando a la vez
rasgos de su conducta al decir que “que allá en la tierra de ellos son un pozo
de cariño”.
Trueno Abajo Guate Arriba!!
Así reza una
expresión popular que tuvo mucho arraigo a mediados del siglo pasado en la que
se mostraba el miedo que los mercantes andinos sentían por las inundaciones de las
sabanas, un miedo que los obligaba, apenas se iniciaban las lluvias, a buscar
la seguridad de las tierras altas.
*(Capinosa viene de Capino es decir albino o rubio)

