PALMA PINTADA:
HITO REFERENCIAL DE CAPARO
Omar Carrero Araque
2014
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| Foto Omar Carrero |
En esta foto la silueta de Palma Pintada nos recuerda la altura que alcanzaba la selva en sus tiempos de esplendor, ahora reducida a barzales y pastizales.
Los nombres de las plantas han sido utilizados desde siempre como identificadores de lugares, sobre todo los de aquellas de larga vida y de llamativa presencia. En el conjunto de estas plantas denominadoras se destacan las palmas, particularmente las de porte arbóreo, que de modo individual o colectivo aparecen como topónimos en un poco más de 500 puntos de la geografía nacional, resaltándose entre otros, nombres como Maporal, Palmarito, Palma Sola, El Palmar, Chaguaramas, Corozo Pando, Caratal, Palmarejo, Palmira, Aracal, Píritu y Morichal. Una anécdota histórica relacionada con las palmas y los pueblos recuerda que durante el septenio o primer gobierno de Guzmán Blanco se dio la orden de plantar chaguaramos o maporas en las plazas de todos los pueblos del país a objeto de otearlos desde lontananza, algo que para la época adquiría valor estratégico desde la perspectiva militar.
Si cerramos el ángulo de visión para avistar sólo las tierras de la Reserva Forestal Caparo podemos acercarnos a la Estación Experimental en donde se destaca el nombre de PALMA PINTADA como uno de los puntos de referencia de mayor peso en el área. El origen de este hito se relaciona con la presencia de una palma de agua (Attalea butyracea) que en los tiempos iniciales de la Reserva fue anillada y señalada con una equis roja bien grande y visible para indicar una divisoria entre Picas.
Cuando la Facultad de Ciencias Forestales en el ya lejano año de 1967 realizó las primeras prácticas de campo en el área, ya PALMA PINTADA era un lugar bien conocido, aunque la palma para ese entonces permanecía oculta en la espesura. El origen de este punto de referencia se remonta hasta 1963 cuando el Ministerio de Agricultura y Cría (MAC) a través de la Dirección de Recursos Naturales Renovables toma la administración de la recién creada Reserva y delega como Jefe de la misma al Ingeniero Forestal Jaime Pinzón quien dirigió a un equipo conformado por los Peritos Forestales Rubén Belandria y Germán Hernández, el Capataz Fuentes Ramírez, los obreros fijos Arfilio Briceño, Luis Chacón y Pérez Roa y los ocasionales Emeterio, Juan Briceño y Juan Bolaños (Baquiano).
Este grupo aprovecha un terreno donado por la Sra. Julia Martínez para establecer allí su centro de operaciones en un campamento provisional situado en el vértice noroeste de la Reserva frente a un islote denominado Cachicamo, ahora desaparecido por la acción de la dinámica fluvial, llamado así por su semejanza, visto en planta, con el animal de este nombre.
La delimitación de las Áreas de la Unidad I se inició con una Pica que salía de Cachicamo y con rumbo Sur franco se dirigía hacia el Caño Anarú. En la Progresiva 1+800 esta Pica se bifurcaba para separar los caminos que conducen a lo que ahora conocemos como Área 4 y Pica Central, un apartamiento ahora bien visible, mas no así en aquellos momentos cuando estas trochas abiertas a machete sólo eran recorridas con mayor frecuencia en tiempo de sequía. Allí en ese punto estaba la palma pintada.
Esta palma que recibía cada año un retoque en su marca distintiva conservó en el tiempo su valor como indicadora en una acción que la trasmutó en el topónimo que es hoy. La palma, hace unos 4 años, cedió indefectiblemente a la acción del tiempo, pero más seguramente a los daños ocasionados a su entorno inmediato por la fuerte intervención humana que sobrevino a partir del 2001, unida al proceso de invasiones. Los ocupantes que de manera ilegal entraron al área consolidaron su posición mediante la figura de un Consejo Comunal que lleva el nombre de PALMA PINTADA, aún por sobre la resolución emanada de la Fiscalía Ambiental XI del estado Barinas que en 2007 ordenó su desalojo.
Como conclusión vale resaltar que seguramente en ese verano de 1963 nunca pasó por la mente de Germán Hernández que con aquella sencilla tarea de marcar esa palma para trocarla en indicadora y guía en sus trabajos de campo, estaba dando origen a un nombre que con mucha resonancia se inscribe ahora en la fitotoponimia barinesa, gracias a la acción de sus convecinos, convertidos en actores principales de la tormenta social presentemente desarrollada en el área y derivada de la errada visión de hacer ver al bosque como estorbo.
En contraposición y en página blanca, se inscribe en el mundo de la ciencia el nombre de PALMA PINTADA bajo la figura de un Proyecto internacional con el que se intenta salvar de su completa aniquilación a unos 300 monos-araña (Ateles hybridus) que sobreviven en un fragmento de bosque de la Reserva Forestal Caparo.

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