En 2005, el INDEFOR (Instituto de Investigaciones para el Desarrollo Forestal - ULA) organizó una serie de giras por algunos pueblos del estado Mérida en el marco del Proyecto de Extensión Rural Universitaria (PERU). Como carta de presentación de los lugares a visitar se escribieron en resumen, las semblanzas de los pueblos. Se presentan aquí algunas de éstas.
RUTA DE LOS PUEBLOS DEL SUR
MUCUCHACHÍ
Vista de Mucuchachí desde El Mirador de La
Cruz
Foto tomada de: pueblosdelsur.wordpress.com
Omar Carrero Araque
Baquiano
2005
Con el nombre de Pueblos de Sur se identifica en el estado Mérida a un conjunto de pueblos asentados en la vertiente sur-occidental de la Sierra Nevada, sobre una región geográfica bien definida, que ocupa espacios de los municipios Arzobispo Chacón, Rivas Dávila, Aricagua, Guaraque, Sucre, Campo Elías y Libertador.
Estos pueblos comparten como denominador común la idiosincrasia de sus pobladores, generada como respuesta
a la marca del paisaje, de la ecología, de la historia, de la cultura, de la religión y de la
economía.
La región mantuvo durante décadas un
aislamiento relativo, motivado a la ausencia de vías de acceso que los excluyó
de los adelantos actuantes en otras regiones del estado y del país. Esta
exclusión que en algunos momentos puso freno al desarrollo y se consideró como
un elemento negativo en la vida de estos pueblos, se ha trocado ahora en
fortaleza para el logro de ese progreso por tanto tiempo esquivo, y que al
presente se vislumbra bajo concepciones de base sustentable, como empuje para que
las comunidades se valgan de su imagen ancestral, cargada de valores
culturales, arquitectónicos o religiosos, que las unge como vestigios de un
pasado, que sin dejar trazos para su seguimiento, desapareció de la mayor parte
del estado y del país.
Afortunadamente
esas huellas persistieron en los pueblos del sur que hoy se nos ofrecen como un
santuario para que, gracias a ellas, podamos reconstruir el patrimonio
histórico-cultural, a través del conocimiento de esas etapas tan necesarias
para el entendimiento de la andinidad.
Entre estos pueblos
vale destacar, entre otros, a Mucuchachí, Canaguá y Mucutuy
MUCUCHACHÍ
El pueblo de Mucuchachí
aparece referenciado desde 1547, fecha señalada por los cronistas como la de su
fundación, la cual se inició bajo la
concepción de “Pueblo de Indios”, una figura ideada por la autoridad española
para agrupar a las poblaciones de indígenas que aparecían como dispersas, todo
en un intento por facilitar la imposición de la fe cristiana, el cobro de
impuestos o concentrar la mano de obra.
Dos
siglos después, hacia 1770, Mucuchachí es considerado como pueblo erigido por
acción de la conquista, señalándose en las crónicas al Encomendero David de La
Peña como su fundador. Para 1787 el pueblo contaba con 193 habitantes. Está
situado a 91 Km. de la ciudad de Mérida y a 22 de Canaguá, a una altitud de 975
m, con una temperatura media anual de 18.5º C.
Foto: gelvez.com.ve
Es un pueblo de estilo colonial
con calles revestidas de piedra, en el
que se conservan vivos ejemplos de la arquitectura propia de esa época: casas
antiguas con techos de teja a cuatro aguas, con espacio de compluvio, zaguanes,
patios interiores y amplios corredores frontales, una suerte de “Terminal” de bestias caballares y mulares
que testimonian el vivo intercambio comercial habido con las poblaciones
llaneras barinesas.
La Iglesia se reconstruyó gracias al esfuerzo del sacerdote
Deogracias Corredor quien apoyado en imágenes fotográficas de la Catedral de
Florencia, guió la construcción de la cúpula. La Patrona del pueblo es la
Virgen del Pilar cuya festividad se celebra el 12 de octubre, la cual, además
de las ceremonias religiosas de intensa fe, incluye la fiesta con bailes
populares, vendimias, riñas de gallos, juegos deportivos y de azar,
exposiciones artesanales, etc.
El área es conocida por
sus escenarios naturales donde sobresalen
las caídas de agua y los corrientosos ríos de aguas puras y cristalinas
que forman piscinas naturales que los pobladores llaman pozos. Llama la
atención el puente natural sobre el río Mucuchachí el cual está formado por dos
rocas de gran tamaño.
Cerca del pueblo se encuentra un cementerio indígena así
como el monumento a la Batalla de El Ataque, librada en enero de 1813, cuando
unos 300 pobladores comandados por el sacerdote José Luis Ovalles, detuvo el
avance de tropas realistas.
La
tranquilidad del pueblo a veces se ha visto truncada por hechos inesperados
como el ocurrido en 1814 con una epidemia de viruela que dejó lamentables
pérdidas de vidas humanas, pues la vacuna inmunizadora que había sido aplicada
en la ciudad de Mérida hacia 1804, no llegó a los pueblos interioranos.
Otro hecho menos duro
pero no menos impactante fue la llegada de centenares de personas que huían de
la devastación de la guerra larga (1859-1863) que se desarrollaba en los llanos
de Barinas y en el centro del país. Estos pueblos del sur merideño al mantenerse casi al margen de la contienda, brindaban más seguridad.
Una vez finalizada la
guerra se dio una repartición de tierras entre los campesinos del país, que para el caso de Mucuchachí se registra en
un documento fechado 1865 y en el cual se habla de un avalúo de los terrenos
situados al norte del pueblo y sobre su posterior repartición entre los indígenas
que reclamaban derechos.
Este avalúo determinó que el precio de los terrenos
alcanzaba la suma de 250 pesos, una cantidad que se pagó para repartir el lote
entre los indígenas identificados como María Ana Peña y sus hijos María de los
Reyes, Alejandro, Juan Bautista, José
María y Blas.
La
relativa calma que se alcanzó después de la guerra permitió la reconstrucción
del país y el desarrollo de las actividades agropecuarias, por lo que este
pueblo situado en la ruta comercial Santa Bárbara de Barinas-Tovar comenzó a participar en el impulso comercial
que permitió gestar una cultura con visos ganaderos que aún se mantiene.
El
paso de grandes arreos impulsó el intercambio comercial entre Mucuchachí y el
alto llano barinés. Las crónicas señalan que ya en 1881 los compradores de
ganado de Tovar, como Domingo Rangel (Abuelo de Domingo Alberto Rangel
Bourgoin) bajaban desde Tovar hasta esta población barinesa, mientras que desde
el mismo Mucuchachí lo hacía Jesús Vega.
Este evento comercial de marca ganadera;
el flujo migratorio de llaneros que
huían de la guerra y, ahora más recientemente,
la penetración musical del joropo y del
pasaje a través de las emisoras del alto llano barinés, le han dado al pueblo
un matiz cultural muy ligado al llano.
Hoy en día el pueblo
mantiene un perfil de progreso gracias a la laboriosidad de sus pobladores
dedicados a la agricultura, la ganadería y el turismo. Su contacto con la
ciudad de Mérida y otros pueblos vecinos se ha facilitado gracias a las vías
carreteras abiertas después del empuje dado por el Sacerdote Crescencio Parra
quien en 1960, después de sobrehumano y colectivo esfuerzo logró llevar el
primer Jeep Willys al pueblo.
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