PICAS FORESTALES

La palabra Pica de amplio uso en las comunidades rurales de Venezuela designa a “un sendero provisional abierto en un lugar montuoso”, tal como nos enseña Don Lisandro Alvarado en su Glosario de voces indígenas de Venezuela. Es voz de uso frecuente que en otros diccionarios la señalan como sinónimo de Trocha. Con tal significación se emplea también en Colombia y Ecuador. La historia patria la registra en 1821 cuando Páez para apresurar su entrada a la gloria de Carabobo atraviesa la nombrada Pica de La Mona que une a Nirgua y Valencia. También la historia y la geografía señalan que en 1940, el explorador y baquiano amazonense Melicio Pérez inició la apertura de la llamada “Pica de los Piaroa” que uniría a Puerto Ayacucho con Manapiare sobre un trayecto de 170 kilómetros, la cual serviría de guía para la apertura de la carretera. En el ámbito jurídico se usa con propiedad este vocablo tal como se muestra en el artículo 35 de la Ley Forestal de Suelos y Aguas: Cuando se trate de la apertura de picas, ordenadas por la autoridad judicial en juicio de deslindes ….. En otro contexto esta palabra se utiliza para referenciar las áreas de investigación en las que se ubican ensayos de diferente índole como los de la Pica 8 de la Estación Experimental Caparo o la Pica Garciera, del bosque universitario Caimital. Por último, no podía faltar la exaltación de las picas en el ámbito de la poesía popular como se muestra en los versos arvelianos: por estas picas tan solas; por la pica de una canta; se me cerraron las picas. etc., o bien en coplas populares, como las referidas a los peligros que encerraba la montaña de San Camilo y que conllevaban a la pérdida de los baquianos: Se metió montaña adentro - Por una pica que había.
Se ha escogido el nombre de PICAS FORESTALES para identificar esta página dado que la connotación de la expresión se compagina bien con la trayectoria seguida por el responsable de la misma en sus faenas forestales que a la vez acompañaba con la de baquiano, a lo largo y ancho del país. Bajo esta fundamentación se presenta una serie de relatos originados en las experiencias acumuladas en una cincuentena de años de trajín en la ruralidad, en un entorno lleno de picas que se entrecruzaban en uno u otro derrotero y de cuyo tránsito brotaron centenas de anécdotas

07 agosto 2019

EL “0JO” CLÍNICO DE LOS BAQUIANOS

EL “0JO” CLÍNICO DE LOS BAQUIANOS


Don Juan y Don Jesús Bolaños, la trasmisión oral de conocimiento 
Omar Carrero Araque
Baquiano
2019

La expresión “ojo clínico” nació dentro de la ciencia médica para expresar el don que tienen algunos galenos de dar diagnósticos precisos, guiándose sólo por síntomas externos.

BIYI, Baquiano de la Orinoquia y la Amazonia 
Sin embargo esta expresión ha ganado otros espacios para identificar a los “facultos” en un determinado arte. Tenemos el caso de algunos Baquianos que aprendieron a interpretar las “señales del cielo” para predecir tiempos de lluvias o de sequías, por ejemplo.

De los “baquianos de matas” de Caparo se tiene un buen ejemplo de ese “ojo clínico”: Desde 1967 cuando se dieron los primeros contactos de la Facultad de Ciencias Forestales con el monte de Caparo, se buscó el apoyo de Baquianos.

Allí empezó a manifestarse la figura de Don Juan Bolaños. Desde ese mismo momento este “Viejo” señaló la existencia de dos tipos de Jobos en la región (Jobo Liso y Jobo Corronchoso), una separación que basaba en las características de la corteza y en el tamaño y en el sabor de
la “Marapa” (fruto).

La diferencia que establecía su “ojo clínico” fue omitida por la ciencia botánica durante más de 40 años, un tiempo largo durante el cual se metió en el mismo saco a estos dos tipos de Jobo. La “escuela” de Don Juan trasmitió su saber a las generaciones venideras quienes mantuvieron la separación entre estas “dos matas”.

Sólo hasta hace tres años “fue confirmada científicamente su diferenciación (Mitchell & Daly, 2015). Actualmente, Spondias mombin L. es el “Jobo corronchoso” y Spondias globosa J. D. Mitch. & Daly el “Jobo liso”, para "el bochorno, tardío reconocimiento y tímido mea culpa de los botánicos académicos que han trabajado en la zona en las últimas cinco
“décadas” (1).

Similar circunstancia podría presentarse con el Saquisaqui puesto que los Baquianos diferencian entre el Blanco y el Rosado, por las particulares que se presentan a nivel de los aletones, del color de la corteza interna, de la densidad de los aguijones y de la conicidad del fuste.

Don Pedro Rodríguez y Don Jorge Virigay: Barinas y Apure
Lamentablemente los Baquianos con todo su bagaje de saberes, están en “vías de extinción”. Total, a decir de Don Jorge Virigay, uno de los Baquianos Mayores de Caparo y San  Camilo, "si no hay monte, pa´que baquianos".




Glosario
Para los amigos que leen la Página en otras latitudes.

Aletones: Contrafuertes      
Baquiano: Conocedor de caminos, terrenos o campos. Práctico.
Baquiano de matas: Conocedor de árboles, arbustos, hierbas y bejucos.
Caparo y San Camilo: Nombre de dos regiones del llano occidental de Venezuela, anteriormente cubiertas de selvas estacionales. Parte de las selvas están bajo la figura de Reserva Forestal (bosque productor).
Corronchosa: Referido a la corteza cuando es áspera y con estrías muy pronunciadas - Término opuesto a Liso.      
Faculto: Que tiene facultades sobresalientes. 
Jobo: Nombre común de un árbol del género botánico Spondias
Marapa: Nombre que se da en el llano al fruto del Jobo cuando está maduro.
Saquisaqui: Nombre común de la especie botánica Pochota fendleri
Señales del cielo: Eventos que ocurren en la atmósfera y que son “leídos” a su manera por la gente del campo: “Arco en la luna – agua ninguna. Arco en el sol – agua a montón”. (Arco = Halo).
   

Consultas en:
1. Trascendencia de los baquianos y su importancia en la construcción del conocimiento de la Orinoquía. Omar E. Carrero A.1. José R. Guevara-González. –
2. Biollania Edición Especial N° 15. UNELLEZ Guanare, Estado Portuguesa.
3.  A revision of Spondias L. (Anacardiaceae) in the Neotropics. Mitchell HD, Daly DC (1) Institute of Systematic Botany, The New York.

Fotografías:
1. Don Juan y Don Jesús Bolaños (padre e hijo - formados en Caparo) –
2. Emigdio Melgueiro (BIYI). Baquiano de la Orinoquia y la Amazonia
3. Don Pedro Rodríguez y Don Jorge Virigay (formados en la desaparecida "montaña" de San Camilo).
Fotos de Larry Vincent, Bruno Manara y Omar Carrero.


06 agosto 2019

ÁRBOLES POR TODAS PARTES




ÁRBOLES POR TODAS PARTES
La calle más verde "du mundo" 
Omar Carrero Araque
Baquiano
2019
        
Árboles por todas partes. Verde en cada esquina. Esta es la sensación que cualquier persona tiene al pasear por las calles, avenidas y plazas de Porto Alegre, la ciudad capital del estado brasilero Rio Grande do Sul. 

En esta urbe la sumatoria de los espacios verdes alcanza los 22.205.700 m² que incluyen siete Plazas, nueve Parques, tres  Áreas de Reservorio para la Conservación y un Jardín Botánico, más el área verde de las Colinas, las Calzadas y los Jardines Privados.

Lo más llamativo de este “bosque urbano” que lo  hace diferente de otros presentes en ciudades de Europa y Estados Unidos, es la alta diversidad de especies que lo componen, muchas de ellas representantes de la Mata Atlántica. 

Entre éstas se resaltan a las Extremosas (Lagerstroemia sp.), Ligustros (Ligustrum japonicum), Jacarandás (Jacaranda mimosiifolia), Cinamomos (Melia azedarach), Braquiquitos (Brachychyton populneum), Ipe Roxo (Tabebuia avellanedae), Mimo de Venus (Hibiscus rosa-sinenis), Ipe Amarelo (Tabebuia chrysotricha), Tipuanas (Tipuana tipa), Sibipirunas (Caesalpinia peltophoroides), Plátanos (Platanus hispanica) y Patas de Moça (Andira inermis), así como gran cantidad de palmas, entre las que predomina la Pindó (Syagrus romanzoffiana) 

Se destacan los túneles vegetales que cubren algunas de sus calles con espesos doseles y que han sido honrados como Patrimonio Cultural, Histórico y Ecológico de la ciudad y declarados como Áreas de Uso Especial.  

Tipuanas bordean la Rua Gonçalo de Carvalho  
La Rua Gonçalo de Carvalho es conocida mundialmente y está calificada como una de las calles más bonitas del mundo. No es casualidad que ya para el año 2000 se consideraba que esta ciudad tenía un árbol por cada uno de sus habitantes, los que para la fecha sobrepasaban al millón y medio, un número que no incluía a la población de la Región Metropolitana o Gran Porto Alegre. 

Este significativo hecho, ostentado con mucho orgullo por los porto-alegrenses, muestra que sólo una ciudad que valora a sus habitantes, a su  ambiente y a su historia, entiende el valor de la vegetación urbana.

Nota: Esta superficie, referida a la ciudad de Mérida, cubriría aproximadamente unas dos mil plazas Glorias Patrias y es equivalente  a 22 veces  al área del New York  Botanical Garden. 

(Información tomada en el Museo Metropolitano de Porto Alegre, ampliada mediante la información de Google y traducida libremente).

31 julio 2019

CUMBRE EN EL ABUELO: UN ASCENSO SOÑADO



CUMBRE EN EL ABUELO: UN ASCENSO SOÑADO
Omar Carrero Araque
Baquiano
2018

Fotografías de Luis "Kicke" Gámez

EL ABUELO

No logré precisar si el ruido que oí en ese momento provenía de una rama al crujir o de mis añejas cervicales obligadas a girar hacia arriba al  mirar la cuerda que me habían lanzado desde lo alto de El Abuelo. Ahora me colocaban el arnés y los estribos que me ayudarían a remontar el hilo que pendía desde unos 25 metros. 

Con la ayuda del arborícola Alvaro Iglesias pude calzarme estos aparejos y siguiendo sus instrucciones, empecé a pedalear en el aire con movimientos parecidos a los que se hacen al atravesar un coñal.  Después de las primeras zancadas agotadoras me sentí suspendido unos tres metros siguiendo la línea de la plomada y pidiéndola a mi paisana La Coromoto que Wallace Carothers, el inventor del nylon hubiera hecho bien sus cálculos. 

Al salir de mi condición natural de animal mamífero bípedo y terrestre para convertirme en una especie de arácnido, pensé en las penurias de Gregorio Samsa, aquél desgraciado hombre metamorfoseado en escarabajo por Frank Kafka. Tres buches de agua y continúo con el pedaleo que cada se hace más dificultoso al agotarse la poca energía que tenía de reserva en los tensores, cuádriceps, aductores y sartorios. 

Ya voy por la tercera estación y siento que será la última pues el esfuerzo, el bamboleo y el movimiento giratorio me  han mareado al extremo. Ahora quien se me representa en medio del delirio es el grande Muhammad Alí,  a quien en medio de su decadencia, escucho repetir Stop the fight. La respiración lenta y profunda, repetidas veces me hizo entender que Carlos Todd estaba en lo cierto cuando nos “sacaba la chicha” en los cursos de supervivencia. 


Una recuperación a medias y los gritos de aliento, que desde el suelo proferían mis hinchas me convencieron de realizar un último arranque. Fue así como en un supremo esfuerzo, con la respiración entrecortada y con una resequedad que comenzaba en la boca y se prolongaba hasta el cardias, logré asirme de la salvadora mano que desde la horqueta de El Abuelo, me tendía Coco Guevara.  Jadeante y medio exangüe me senté sobre el promontorio formado por la unión de una de las ramas principales con el enorme tronco. 

Ya más reposado y con la vista más clara pude ver el panorama que se abría desde esa altura. A lo lejos, a través de un boquerón del dosel aprecié el límite de la selva y su zona de  contacto con los pastizales antrópicos. Unas remolinantes volutas de polvo indicaban el paso de vehículos rústicos por la carretera abierta de manera inconsciente en pleno corazón del bosque. Más allá, una línea sinuosa y refulgente marcaba la vía fluvial del Caparo.

Hacia otro lado una capa de pencas de palma yagua cubría grandes espacios mientras que más lejos, numerosas columnas grisáceas señalaban la presencia de la Palma Mapora y con ello, las áreas de tierras bajas e inundables. Ahora ajusté la vista sobre la enorme corona de El Abuelo y quedé maravillado por ese mundo que aquí se abría, un mundo invisible desde el suelo. Insectos de diferentes especies bullen por millares, casi todos hirientes para los humanos, principalmente hormigas y avispas, y otros como los lameojos y los pegones que causan más molestia que picor. También aparecían muchas  cucarachas grandes de alas atornasoladas, lagartijas, arañas y uno que otro alacrán amarillo. 

También una enjambre de orugas almorzaban con hojas de saquisaqui, las que al parecer son su plato preferido. Sobre las ramas altas se posaban gavilanes en plan de acechanza,  así como guacamayas y otras muchas aves. Un ruido fuerte y el brusco movimiento de las hojas de una palma nos alertan sobre el paso de una manada de marimondas, cuyo  caudillo ejecutaba movimientos  intimidantes que acompañaba con fuertes gritos. 

Haciendo compañía a estas criaturas aparecen innumerables plantas que forman tapices sobre las ramas, sobre todo en aquellos lugares en los que ha habido acumulación de materia orgánica y humedad. Son comunes y muy abundantes, las orquídeas, las bromelias y las cactáceas como la pitajaya o la flor de novia; y que no decir de los musgos y los líquenes que prácticamente recubren toda la superficie de las ramas, principalmente las menos expuestas a la radiación solar. Se observa también mucho excremento de los murciélagos que hacen visitas a las flores del saquisaqui, unas flores grandes blanco-rosadas con muchos estambres. 

Para terminar se debe señalar el anclaje que los gruesos bejucos asientan sobre las ramas, especialmente en aquellos puntos horqueteados, a los que llegan trepando por los tallos de otras plantas. Estando aquí arriba se comprende que ese tono salpicado que se observa en la corona de El Abuelo al apreciarla desde el suelo, en tiempo de floración, es el resultado de matizar los colores de todas las flores y las hojas que se hallan sobre la plataforma de ramas de este venerable árbol. 

26 septiembre 2018

CAPARO, UN DÍA DESPUÉS



CAPARO, UN DÍA DESPUÉS
La selva original (Foto: Luis "Kicke" Gámez)

Potreros donde antes había selva (Foto: OCA)

Omar Carrero Araque

Baquiano
2018


La Estación Experimental Caparo (EEC) guardaba en su seno al último vestigio de las selvas alisias que hasta hace unos 50 años cubrían unos tres millones de hectáreas en los llanos occidentales de Venezuela y orientales de Colombia. En Caparo sólo quedaban unas siete mil que servían de refugio a un alto porcentaje de la biodiversidad llanera.
En Enero de este año la EEC  fue invadida por “campesinos” “sin tierra” que han destruido gran parte de los bosques y de las parcelas de investigación establecidas hace medio siglo. También se ha afectado gravemente a la fauna, dañando su hábitat o como en el caso de los Tigres, Dantas y Lapas, dándoles muerte por cacería.
Esta ocupación ilegal continúa, nueve meses después, a pesar de las órdenes de desalojo emanadas de la Fiscalía Ambiental y de la Presidencia de la República.


Vio diversidad?
Omar Carrero Araque
Baquiano
Dónde antes estaba, no se ve el pardillo
Y no trae la brisa olor a laurel
Su sombra no marca el charo amarillo
No está la floresta que miró el ayer
No se ven chupones de fruto en oferta
Que engullían los monos al anochecer
No zumban abejas, ya no hay flor abierta
Y el oso melero ya no encuentra miel
Adiós al casildo, al cedro, a la mora
Erial se percibe donde hubo vergel
Terreno vacío dejó la caoba
Y el drago su sangre, no vuelve a verter
Sin los saquisaquis del banco arenoso
No se oyen chicharras en ronco concierto
Y allá en los bajiales del suelo gredoso
Habrá un Ojo de Agua de un mañana incierto
No zumban avispas de agujazo cruento
Ni están las abejas polinizadoras
Ni las mariposas que retan al viento
Ni la araña artista, noble tejedora
Se fue la chenchena de esos horizontes
Y la guacharaca y el chupacacao
El tigre, la danta y el marrano e monte
La cuatronarices y la tragavenao
Esta última mancha de la Alisia Selva
Perderá su estatus de Experimental
Cuando de Braquiaria un todo se vuelva
Y en otros espacios espigue el maizal.

Glosario (Para los amigos que ven esta Página en otras latitudes)

Bajial: Terrenos más bajos de las planicies aluviales con suelos arcillosos e inundables. 
Braquiaria: Nombre común de algunos pastos de alto rendimiento, introducidos desde África, pertenecientes al Género Brachiaria. (B. decumbens y B. humidicola).
Caoba (Swietenia macrophylla)
Casildo (Acacia articulata)
Cedro (Cedrela odorata)
Cuatronarices (Bothrops sp.)
Charo amarillo (Brosimum alicastrum)
Chenchena (Opisthocomus hoazín)
Chicharra (Cicadidae) 
Chupacacao (Ibycter americanus)
Chupón (Pouteria reticulata)
Danta (Tapirus terrestris)
Drago (Pterocarpus acapulcensis)
Gredoso: Arcilloso 
Guacharaca (Ortalis ruficauda)
Laurel (Ocotea sp.)
Marrano e monte (Tayassu pecari)
Mora (Maclura tinctoria)
Ojo de Agua: Pozo dentro del bosque que mantiene agua aun en la época de sequía, con los beneficios que ello significa para la fauna. Asiento de peces y caracoles.
Oso melero (Tamandua tetradactyla)
Pardillo (Cordia thaisiana)
Saquisaqui (Pochota fendleri)
Selvas Alisias: Selvas estacionales que en el pasado siglo ocuparon millones de hectáreas en Venezuela y Colombia, dentro de la franja climática de los vientos alisios del NE. 
Tigre (Panthera onca)
Tragavenao o Tragavenado (Boa constrictor)

24 septiembre 2018

ROMANCE A ÁNGEL CUSTODIO LOYOLA



Foto tomada de Vivencias Llaneras

Omar Carrero Araque
Baquiano
2018


¡Grita!, grita siempre Ángel Custodio
Con ese grito certero



Hoy 24 de Septiembre se cumplen 33 años del regreso al seno de la tierra de Ángel Custodio Loyola, el más grande de los cantadores llaneros, el mismo que cambió su propio su grito de arreo por ese Tañío con el que precede al canto recio, un Tañío que ahora retumba en los confines de las dos orillas del legendario Arauca. 

El cantador había nacido en Mata Arzolera, un caserío enclavado en los bajiales del suroeste guariqueño, vecinito del punto de enlace de las planitudes de Guárico, Barinas y Cojedes. En este rincón dio sus primeras correrías como cantor cuando apenas era un mozalbete de 14 años. En sus  coplas viejas recuerda los rincones que dieron los primeros cincelazos en su alma. Allí quedaron para siempre los nombres de Mata Arzolera, La Unión, Ave María Sanchera, Boca del Pao, Mata Oscura, Fangurrial, Oliveros y Corocito, entre otros. 

Para recordar al cantador en esta fecha luctuosa se escogió el poema que abajo se presenta, cuya versión original fue grabada, en tono de exaltación, por Víctor Morillo. Se plasma en estos versos el perfil del cantador, a quien se le debe haber iniciado y avivado la conversión de Venezuela en un país musicalmente llanero.

(Nota: No se pudo conocer el autor del poema, pero considerando su estructura métrica así como el lenguaje y las expresiones allí plasmadas, se apunta hacia Manuel Graterol Santander (Graterolacho) como su autor. Si alguno de los lectores conoce el nombre del compositor, se le agradece hacerlo saber).



ROMANCE  A  ÁNGEL CUSTODIO LOYOLA

Llanero te  bautizaron
De pura cepa llanero
De la punta del talón
A la copa del sombrero
De la silla, del caballo
De la totuma, del rejo
Del corral hasta el caney
Y del relincho cerrero
Eres como el viento libre
Que fecunda los esteros
Y que galopa en el llano
Sin rumbo ni paradero
Como galopan los astros
Por las sabanas del cielo
Ángel C. te bautizaron
En la capilla del pueblo
Y del llano, en el registro
Tu  procedencia escribieron
Para que todos conozcan
Cuánto vale un guariqueño
Qué muere por su palabra
Aferrado a un sentimiento
Venezolano, criollo
Patriota ciento por ciento
Tu corazón es el llano
Y del llano es tu lamento
Tu bandera es la sabana
Y tu escudo, el llano adentro
Tu himno, la libertad
Que vocalizan los vientos
En los bordones del arpa
Tiples de un seis por derecho
Del pajarillo sus alas
Llevas el trino ferviente
Del  seis por numeración
Audacia y temperamento
De la Quirpa, su coraje
En las coplas y en el verso
Que brotan como el arroyo
Del manantial de tu pecho
Tigre de Masaguarito
Del llano el cantor más recio

De la soga su abanico
Llevas el grito altanero
Del paisaje, sus creyones
De la llanura, el estero
De la patria cuando gritas
Al adiós de tu pañuelo
Encarnas con el pasado
Con ese grito guerrero 
Astucias de  Vuelvan Caras
De las Queseras del Medio
Ángel Custodio Loyola
Cantador y parrandero
Venezuela te conoce
En todos sus paralelos
Y no hay rincón de la patria
Donde no cuaje tu verso
En frutos de admiración
Del cariño y del aprecio
Tu retrato, Ángel
Tu retrato es el retrato
Que distingue a los copleros
Una soga y un caballo
La cobija y el sombrero 
Un corazón en el alma
Prendido del lado izquierdo
Por  donde corren arterias
Con  la sangre de mi pueblo 
¡Grita!, grita siempre Ángel Custodio
Con ese grito certero
Grito de revolución
De libertad y  derecho
Que mientras el pajarillo
Brote y brote de tu pecho
Loyola será Loyola
Del llano, el cantor más recio








12 septiembre 2018

LAS ACEQUIAS DE PEDRAZA



Algunas partes de este relato se visten de imaginación y abren la puerta para posibles y muy bien aceptadas correcciones.
LAS ACEQUIAS DE PEDRAZA
Fotografía tomada de: venelogia.com
Omar Carrero Araque
Baquiano
2018

El primitivo distrito Pedraza en el estado Barinas con una superficie de 14.300 Km² colindaba en su frontera noroccidental con los cerros andinos, de cuyo flanco se desprendían profusas corrientes de agua, tal vez en el más alto número que registrara distrito alguno en Venezuela. Entre las más importantes pueden señalarse a Navay, Caparo, Otopún, Yaure, Suripá, Santa Bárbara, Pajén, San Antonio, Capitanejo, Chameta, Quiú o Mene, Zapa, Michay, Batatuy, Mirí, Socopó, Bumbúm, Ticoporo, La Acequia, Canaguá, Curbatí y Pagüey. Tal profusión de afluentes le ganó a este Distrito el emblema de “Capital de los Ríos de Venezuela”.
Entre estos ríos llama la atención uno identificado como La Acequia, que comienza su descenso desde los 3.600 m en la mole andina hasta la planicie barinesa. Su caudal claro e impetuoso que se ha hecho muy conocido entre los amantes del deporte conocido como “rafting”, pues antes de tocar la tierra plana, presenta largos trechos de saltos y rápidos que lo hacen especial para la práctica de ese difícil deporte.
Llama la atención que un río de las características del mencionado, con abundante y atropellado caudal sea llamado acequia, cuando este nombre se aplica a una zanja o canal por donde corren aguas de riego. Desde siempre había buscado una explicación a tal singularidad hasta que encontré un libro de la Profesora Marlene Páez que podría dar luces al respecto. De la lectura del libro se logró conocer que a comienzos de Siglo XX era práctica común entre los grandes propietarios de tierras del Distrito Pedraza la apertura de zanjas para llevar agua desde un río hasta sus terrenos de cultivo. Estas zanjas se conocen con el nombre de acequias.
Se cuenta que entre estos propietarios figuraba el señor Silvestre Bazán, rico propietario, a quien sus vecinos llamaban afectuosamente “El Conde de Ticoporo”. Este caballero, en su oportunidad, mandó a abrir una de estas acequias para regar sus extensas plantaciones de cacao. A su muerte, sus descendientes descuidaron “la boca” de la acequia al no darle el mantenimiento necesario, lo que ocasionó un creciente agrandamiento de este boquete original.
Se produjo así el aumento progresivo del caudal desviado, que a la final terminó por torcer el cauce primitivo del Ticoporo, llevando a este río a la condición de Madrevieja. Esta desviación debió haber ocurrido a finales del siglo XIX y comienzos del XX porque ya en 1909, según cita esta autora, la “Madrevieja de Ticoporo” aparecía como referencia limítrofe en documentos de registro de propiedades. Al parecer la acequia abierta ahora convertida en río conservó este nombre hasta convertirse más tarde en el Río La Acequia.
Así vemos que con esta denominación, después de abrirse paso por entre cubarrales y platanillales y haber capturado otras corrientes menores, se llega hasta el poblado de Mijaguas. Después de este punto geográfico toma el nombre de Anaro con el cual rinde sus aguas al Suripá. Del Ticoporo viejo sólo quedó una Madrevieja, con aguas corrientosas en época de lluvias. 

Se señala en el trabajo de la Profesora Páez que el Ticoporo antiguo, es decir el anterior a la desviación, fue navegable hasta un punto conocido en ese entonces como Puerto de Sumba. Se presume que este puerto era un activo enlace comercial entre Pedraza y otros lugares de la república.

Además del nombre impropio que este caudaloso río luce, ocurre también algo curioso dado que al parecer su nombre se origina en la tierra plana y con él remonta hasta la cumbre. Cuando La Acequia pasa bajo el puente en la Troncal 5, ya lleva las aguas del Sinigüís, un río más caudaloso que sin embargo cede su nombre ante la corriente creada por el “Conde de Ticoporo”.
Puente Viejo. Fotografía tomada de barinas.net.com

Este relato tal vez explique la razón del “inapropiado” nombre que luce este río, visitado por numerosos deportistas y temporadistas, el cual además conserva como hito histórico, un puente de la época de Juan Vicente Gómez.



Consultas en:
Páez, Gladys M. 1993. Pedraza de Barinas. Fondo Editorial Tropykos. Caracas. pag. 53.

Nota: Madrevieja es el nombre con el que se conoce en el llano al antiguo cauce de un río, generalmente de aguas estancadas.