ANÉCDOTAS FORESTALES
Haber formado parte de la naturaleza agreste del campo venezolano
durante más de cuarenta años, sin duda que deja marcas por las
experiencias habidas, diversas de ellas presentes a través de historias,
anécdotas, cuentos o leyendas. De esas tantas historias vividas en
estas cuatro décadas de monte, se han escogido algunas de las más
sonadas para que se mantengan vivas en el tiempo, ahora que muchas de
éstas ya están huérfanas de sus protagonistas.
PAN CON BURRO
Omar Carrero Araque
Baquiano
1980
Para reforzar al equipo que trabajaba en la idea sobre el Proyecto Caparo llegó desde Surinam el profesor Jan, un catedrático holandés de reconocidos méritos como ecólogo y naturalista. Este Profesor realizó numerosos viajes a Venezuela para reforzar el cuadro docente del recién creado postgrado en manejo de bosques, el primero de ellos en 1968 cuando aún manejaba un español muy rudimentario. Este hecho hacía obligante su espera en Maiquetía para evitarle inconvenientes. A su llegada a Venezuela y después de los trámites de inmigración y de las presentaciones respectivas, dijo que necesitaba ir al restaurante a desayunar y solicitó que lo dejaran ordenar el servicio para probar la eficiencia del curso de español que había tomado en Paramaribo. Este Señor, como buen europeo hablaba varios idiomas, algunos de ellos de origen romance en los que abundan las palabras muy cercanas a las del español. Lo cierto es que al ser atendido por el Mesonero, el Profesor le pidió en su español mocho, que primeramente le trajeran “pan con burro” a lo que Mesonero respondió de manera solícita, trayéndole una cesta de pan con mantequilla. Suerte del visitante que el mesonero era de origen italiano por lo que entendió perfectamente el pedido (pan con mantequilla).
A instancia del visitante el viaje hasta Mérida se hizo por vía terrestre en su intención de conocer las diferentes regiones del país presentes en la ruta. Pasado el mediodía el hambre apretaba por lo que a la altura de Tinaquillo, la comitiva se detuvo en un restaurancito de carretera que con su desteñido aviso invitaba al almuerzo. De nuevo el profesor Jan, muy presuntuoso porque ya se hacía entender en español, le repitió el pedido al negrito que atendía las cuatro mesas del comedero cubiertas con mantelitos de hule a cuadros: !Por favor, quiero pan con burro!. La sorpresa del posadero la resumió en su respuesta: No joda musiú, burro comerán en tu tierra, aquí lo que comemos es carne!!!
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