ANÉCDOTAS FORESTALES
Haber formado parte de la
naturaleza agreste del campo venezolano durante más de cuarenta años, sin duda
que deja marcas por las experiencias habidas, diversas de ellas presentes a
través de historias, anécdotas, cuentos o leyendas. De esas tantas historias
vividas en estas cuatro décadas de monte, se han escogido algunas de las más
sonadas para que se mantengan vivas en el tiempo, ahora que muchas de éstas ya
están huérfanas de sus protagonistas.
Historias de Campamento:
POR LA JETA TAMBIÉN!!
Foto tomada de: elarteymagic.blogspot.com
Omar Carrero Araque
Baquiano
2009
El
comienzo de la explotación del bosque bajo la modalidad de concesiones a largo
plazo, por allá en 1970, trajo consigo una sacudida en la economía de los
pueblos “hijos de la madera” de la región de Ticoporo, porque la
industrialización de este importante recurso del bosque impulsó la llegada de otros
comercios, como carpinterías, talleres mecánicos, restaurantes o abastos,
además de las sucursales bancarias, aseguradoras y agencias de automotores, entre
otras.
Contaba Gustavo, el Ingeniero Jefe de una de las primeras compañías establecidas
en ese sector, que para atender la comida al personal hubo que contratar a una experta
señora para que se encargara de la Cocina. Doña María que así la llamaban,
pasaba todo el día junto al fogón en ese entonces de leña, pues debía preparar
desayunos y almuerzos, así como los avíos1 que los obreros llevaban
al campo.
Con el paso del tiempo y el aumento del personal de la empresa, se hizo necesario la contratación
de ayudantes, pero todos bajo la tutela de Doña María, quien seguía metida todo el día en la cocina. Quizá debido al
relativo sedentarismo de esta buena dama y a la adecuada y segura ración que
diariamente ingería, su masa corporal
comenzó a aumentar desproporcionadamente, hasta hacerse de una gordura
proverbial que comenzó a preocuparle.
Una tarde, se llegó hasta las oficinas
del Ingeniero para comentarle su inquietud, haciéndole ver que su gordura la
preocupara y que no entendía la causa porque
ella casi no comía y, que había pensado
retirarse de la cocina porque ahora estaba creyendo que al recibir el humo del
fogón durante todo el día, la vitamina se
le estaba metiendo por los poros!!.
Días después comentó el Jefe, que
regresó al Campamento más temprano de lo previsto para atender a directivos de una asociación gremial. Una vez
en el Campamento pasó directo al Comedor con la intención de tomarse un
cafecito y pedir que prepararan un refrigerio para los sindicalistas. En este
trance encontró que la Sra. María estaba comiéndose un plato de espaguetis.
Refería el Ingeniero en tono exagerado,
que los espaguetis formaban un cerro tan grande en el plato que ocultaba
la cara de la Doña, pues desde su asiento ubicado frente a ella, sólo se le veía
el copete y el cintillo que lo sostenía.
Sorprendido por la enorme cantidad de alimentos que ingería en una sentada
y recordando las palabras de la señora
en relación con su gordura, le comentó: Doña María, las vitaminas se le meterán por los poros como usted dijo,
pero por la jeta también!!!
Avío: Provisión que se lleva al campo para alimentarse durante el tiempo que tarda en regresar al campamento
1
Pro

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