No se retorna del llano sin
recordaciones!
La perspectiva que se tiene de
los 360º de ese vasto redondel cubierto de tierras alisadas, libres de colinas
y cerros, sacude no sólo a la vista sino también al espíritu. Quien haya puesto
su planta en las sabanas de ese llano auténtico, sin duda que ha cobrado en
reciprocidad una marca indeleble, pues en su alma, por siempre, se guardarán las….
HUELLAS
Omar Carrero
Araque
Baquiano
2014
El Cajón del Arauca cerca del Paso Real
Foto: Coco Guevara
Del imponente paño de sabana que cubre al Cajón de
Arauca, desandado por Florentino y engrandecido en el canto loyolero.
De la grandeza del estero, centro de reunión
de las aguas y de revuelos
multicolores, dentro de un paisaje reflejado de manera inversa en la lámina
luciente.
De los hileros, que en el aniego, entrelazan en atajos las aguas del Arauca y
del Apure.
De una prosa y una versación cundidas de llanería, nacidas
de la convivencia con las faenas del hato y de la alianza con el entorno.
De los ruidos que rompen la calma nocturnal como el
desafiante mugir del cachalero, el retumbo del trueno octubreño o el reclamo
del carrao en tono lastimero.
Del caballo y la soga, la silla y el mandador, la
carpeta y la espuela, esencia del trabajo
de llano de otros tiempos, vivientes en el ah malaya de los llaneros que
fueron.
Del corral, el botalón y el tranquero, inventivas
del vaquero para el manejo de los rebaños, cuyos quehaceres trocaron en musa.
Del mastranto, el espinito y el estoraque que con
efluvios desbordan la anchura de
bienolientes pulsaciones.
Del corozo y la mapora, columnas vegetales que desde
su arraigo en el banco o en el bajial, esquinan con la verde horizontalidad.

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