ANÉCDOTAS FORESTALES
Haber formado parte de la naturaleza agreste del campo venezolano
durante más de cuarenta años, sin duda que deja marcas por las
experiencias habidas, diversas de ellas presentes a través de historias,
anécdotas, cuentos o leyendas. De esas tantas historias vividas en
estas cuatro décadas de monte, se han escogido algunas de las más
sonadas para que se mantengan vivas en el tiempo, ahora que muchas de
éstas ya están huérfanas de sus protagonistas.
UNA DOCTORA EN AMAZONAS
Omar Carrero Araque
Baquiano
2007
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| Foto: Coco Guevara |
En cumplimiento de obligaciones laborales me encontraba en una comunidad indígena orillada a uno de los tributarios amazonenses del Orinoco, formando parte de un equipo de estudiosos de la agricultura itinerante practicada por la etnia que ancestralmente habita la región. En esa localidad del estado Amazonas — que a decir de Don Manuel Costa, un científico español allegado, debería llamarse estado Orinoco pues cerca del 80 por ciento de su territorio ocupa espacios de la orinoquia — teníamos establecido el centro de operaciones desde donde nos movíamos a otros poblados objeto de nuestro interés.
La comunidad ocupada por unas 200 almas, conserva como rasgo indígena su lengua, la fisionomía de su gente y algunas costumbres ligadas al uso de la tierra, ya que que el contacto con los “criollos” estimuló un dinámico acercamiento a la cultura occidental. Sus antiguas casas denominadas churuatas sólo han quedado para fines turísticos porque las nuevas construcciones responden más a modelos de la “vivienda rural”. La vestimenta y los utensilios son los mismos de la población criolla. La luz eléctrica, la televisión y los sistemas de transporte y comunicación así como las creencias religiosas, acentúan más las marcas de la transculturación. El avance de nuestro agro-proyecto requería de la presencia casi constante de los miembros del equipo en la localidad, por lo que una ocasión arribó a la misma una profesora con especialización en los hongos inquilinos de las raíces, distinguida con el grado académico de doctora.
En la comunidad se corrió el rumor de la llegada de una doctora, hecho que seguramente causó regocijo entre la gente que vió en ella un alivio a sus males ya que en horas de la noche se acercó a la “Casa de Huéspedes” (nuestra residencia) una señora con su pequeño hijo afectado de una erupción de la piel, de esas que llamamos salpullido. De inmediato la doctora conmovida por el estado del niño buscó en el botiquín de primeros auxilios un frasco de caladril, empatucándole la espalda al niñito quien al instante acusó los efectos beneficiosos del compuesto, pues su llanto se calmó dando paso al sueño profundo. Un poco más tarde se apareció otro “paciente”, esta vez con síntomas de fiebre, por lo que la “doctora” termómetro en mano comprobó el estado febril al cual atacó exitosamente con una dosis de dipirona.
De esta manera la fama de la “doctora” corrió entre la gente que comenzó a llegar en tropel buscando alivio a sus males. Se necesitó del esfuerzo de un paramédico bilingὒe para convencer a la gente de que la doctora no era la doctora que ellos creían, algo que fue aceptado a duras penas porque a pesar de las explicaciones nunca lograron entender la existencia de una doctora en suelos porque a su decir, los suelos no se enferman. Sin embargo, como la Profesora se había ganado el cariño de la gente, organizaron una velada para presentar y dar a conocer sus bailes típicos. Con entusiamo esperamos la hora pautada y provistos de cámaras fotográficas nos acercamos a la churuata social, anticipando el sonido de la maraca ritual y adivinando el colorido de trajes y máscaras.
Palabras de bienvenida en lengua (1) y en español; encendido del televisor - inserción del disco - Cyberlink Power DVD - Play.
Cosas de la tecnología y de la transculturación!!!
(1). Los indígenas llaman “lengua” a su idioma

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