DEJÉMOLO
PA SU MAMA!
Omar Carrero Araque
Baquiano
2007
Baquiano llanero
Foto tomada de:vivenciasllaneras.blogspot.com
En una oportunidad acompañaba a mi
amigo Coco Guevara en un viaje por los llanos colinosos del sur de Cojedes en
cumplimiento de nuestra habitual tarea de acercamiento con las plantas, faena
que obliga a revisar y recoger matas por aquí y por allá, llenando sacos con
ramas que muchas veces llevan consigo, hormigas, orugas, garrapatas y grillos.
Este trabajo, incluido por los obreros
norte-santandereanos arraigados en el suroeste de llano barinés dentro de su
categoría de Tochadas de ingeniero (1),
amerita el concurso de los baquianos, es decir lugareños conocedores de las
plantas y de sus nombres vulgares. Haciendo aquí una digresión, debe señalarse que
los baquianos son ahora una especie en extinción que deberían ser incluidos en un Libro Rojo
de los Saberes populares.
Esa mañana en el pueblito de El Baúl después de las
consabidas empanadas tempraneras y de haber fotografiado la Casa del Alto,
donde un hijo del sabio Codazzi estableció su empresa exportadora de carne y
cueros, nos dispusimos a entrarle a lo que fuimos, por lo que indagamos entre
los parroquianos por un buen baquiano de matas.
Después de algunas consultas
entendimos que la persona que buscábamos se llamaba Gertrudis y que vivía en la
tercera casa que encontráramos en la
carretera hacia Piñero. Sorprendidos por
ser la primera vez en toda nuestra vida de yerberos encontrábamos a una
mujer metida en estos menesteres, emprendimos el camino hacia el lugar indicado.
Una media hora estábamos frente a la casita señalada, una rústica construcción
de bahareque con techo de palma llanera, usanza por la cual apellidaron como tectorum a esta clase de palmera.
Buenas,
se adelantó mi amigo, quien después de sortear una cuarteta de perros
amenazadores al principio y oledores de fundillo después, se encontró con un
viejo de color cetrino y abultado vientre, vestido con una franelilla de
algodón, pantalón de dril color caqui, arremangado en la pierna derecha,
alpargatas de cuero y cubierta la cabeza con un gorro, como llaman los
sabaneros al sombrero viejo por más Borsalino que sea, un atuendo que destacaba
su porte de llanero.
Buenas,
repitió mi amigo!!
Buenas
serán si usté dice!!
Amigo,
andamos buscando a la Sra. Gertrudis que allá en pueblo la recomendaron como
buena baquiana y que nos dijeron que vivía en esta casa!!
Amigo
pa´servile, Gertrudis soy yo!!
Lo
de señora dejémolo pa su mama (así sin acento), acotó en
una intencionada y doble salida, propia de la malicia y la picardía de los
llaneros.
Dos días de trabajo bastaron para saber que en pueblo no se habían
equivocado pues el viejo, además de sus vastos conocimientos yerberos, nos brindó también una franca amistad.
(1) La
palabra Toche del léxico norte-santandereano tiene muchos significados que se aplican dependiendo de la ocasión tal como ocurre aquí con las palabras Coño o Vaina. En las
regiones colombianas distintas a la Llanera se llama Toche al Turpial y por
extensión al “Pájaro” (órgano sexual masculino). En el caso de las Tochadas de Ingeniero aquí señaladas, la expresión adquiere la significación
nuestra de “guevonadas de ingeniero”, al no entender estos obreros, porque los especialistas recogen hojas y se las llevan, o en otros casos, las pesan y después las
botan

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