“al
pueblo conocido con el nombre de El Viento comenzará a llamarse desde esta
fecha Elorza, en memoria de los bravos campeones de la Libertad e Independencia
venezolanas en las llanuras de Apure” 3.
(Decreto de la Asamblea Legislativa del Estado
Soberano de Apure
10 de marzo de 1866)
Puente Lauro Carrillo frente a
Elorza
Foto
tomada de: coordenadasdevenezuela.com
"pero le falta al Arauca
Vibrador su canoero mayor"
(Fragmento del pasaje “Pueblo Llanero” de Nelson Laya e interpretado por Luis Silva)
De por los lados de El Viento (1/3)
Omar Carrero Araque - Baquiano
Población de Elorza
Julio de 2012
Cerca de las seis de la
tarde de un primero de julio, en el quiebre del año, Elorza y yo nos encontramos por primera vez en
medio de ese “círculo
de espejismos donde se funde la sabana caldeada por el sol antes de convertirse
en cielo" como ajustadamente
figuró al llano el Maestro Gallegos.
En este mi primer contacto con la tanta
veces cantada población de Elorza sentí la necesidad de una retrocesión porque
en este pedazo del llano-llano se han asentado tantas leyendas que bien vale la
pena regresar para sentirlas.
En ese momento, al cruzar el Arauca más bien
sereno y no tan vibrador, se confundieron en mi mente los gritos del Catire
Páez, El Profeta Laureano Ojeda, Pancha Vásquez, José Vicencio Morín, Maisanta,
Arévalo Cedeño, Nogales Méndez, Lauro Carrillo, Doña Bárbara, Florentino y Juan
Parao, resumidos ahora en el de Jorge Guerrero, que nos da la bienvenida desde un altavoz en el Paseo Alma Llanera.
Algunos de estos personajes de carácter ficticio, a fuerza de costumbre se han
convertido en imagen del hombre o de la mujer del llano auténtico, el llano del
Cajón del Arauca, en donde el bronce se ha prestado para darles cuerpo. Del
otro lado están los héroes o los villanos (según el color del lente).
Allí de
primero, se asoma el Catire Páez, quien según Víctor Rago1 “parece representar el
símbolo o la quintaesencia de lo llanero. Una curiosa operación, por
lo demás, si se considera que el caudillo no era propiamente oriundo del Llano”. En 1848, Páez estuvo en el Paso del Viento
como se llamaba Elorza antes de 1866, allí se reunió con el General Soublette
con quien siguió hasta Nueva Granada.
En 1900 otro personaje convulsionó a este
pueblo y a sus Fundaciones: El Profeta, quien se llevó tras de sí a centenas de
personas convencidas por su prédica, dejando a los hatos, fundaciones y
queseras privados de mano de obra.
Entre 1915 y 1920 el pueblo y sus hatos fueron sometidos
reiterativamente a hostigamientos o saqueos por parte de facinerosos como
Baudilio Escalona o guerrilleros antigomecistas al mando de Maisanta, Arévalo
Cedeño o Rafael Nogales Méndez. También persiste en la memoria de sus
habitantes un hecho ocurrido al final de la década de los años 20 del siglo
pasado, cuando las montoneras antigomecistas atacaron hatos y casas de los propietarios que se
negaron a pagar “vacuna”, incendiando unas 30 viviendas3.
Al lado de estos
personajes incursos en hechos soldadescos, aparecen otros como Juan Parao, el
protagonista galleguiano “que no era llanero de nación” pero que trascendió en
el llano al pasar de cuatrero a caporal, de caporal a comandante guerrillero y
de allí a la perennidad, gracias a los
versos de Arvelo Torrealba y del
mismo Gallegos: “De por lados de
El Viento, que es tierra de hombres bragaos, no hay llanero que no llegue,
hablando de Juan Parao”…
Del lado heroico también se ubica a Lauro
Carrillo, El Canoero Mayor quien por más de tres décadas estuvo trasbordando
gente de un lado al otro del Arauca, portando el orgullo no haber “trambucado”
nunca su canoa. En su honor y como reconocimiento a su tesonera labor, se le
dio su nombre al puente que hoy señorea sobre el legendario río.
Por último
aparece Jorge Guerrero, uno de los últimos baluartes de la composición y el
canto sabaneros, quien con un estilo baquiano, criollo y veguero ha sabido
llevar a la consonancia y a la melodía sus vivencias de llanero de oficio.
Uno podría
preguntarse por qué este pueblo que
en aquellos tiempos casi se desvanece en
la geografía apureña, se han suscitado hechos de tanta significación. La
respuesta pareciera venir de la mano de su
condición de pueblo fronterizo en la que se mantuvo hasta 1924, una
condición que alcanzó su mayor excentricidad cuando en 1850 la frontera se fijó
por todo el medio de la calle principal, al haberse “dividido su perímetro por
la Norte-Sur Magnética y denominábase la parte oriental o venezolana Elorza y
la parte occidental o colombiana, El Viento”4.
Un pueblo en esa posición en el que con solo
atravesar una calle ya se estaba fuera de la jurisdicción venezolana se hacía
propicio para desarrollar actividades subversivas o delictivas. Esta posición
limítrofe, aunada a su proximidad al camino de agua representado por el Arauca, lo acercaba
a los movimientos revolucionarios antigomecistas que actuaban en Trinidad y
Nueva Granada y cuyos miembros veían en El Viento un punto seguro para sus operaciones
guerrilleras.
Oficialmente el nombre de Elorza se
estableció en 1866 cuando la Asamblea Legislativa del Estado Soberano de Apure
emitió un decreto firmado el 10 de Marzo de ese año, mediante el cual “al pueblo conocido con el nombre de El
Viento comenzará a llamarse desde esta fecha Elorza, en memoria de los bravos
campeones de la Libertad e Independencia venezolanas en las llanuras de Apure”
3.
Entre esos bravos campeones, sin ser nombrado particularmente en
el Decreto, se destacaba el Coronel José Andrés Elorza Díaz, lancero de Páez
y héroe de la independencia quien había
nacido en San Felipe El Fuerte en el
actual estado Yaracuy.

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