HACEDORES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS FORESTALES
Paul Aymard fue una de esas personas que asumen el
trabajo como una pasión de vida, dedicando todo su esfuerzo en hacer las cosas
bien. Era exigente, disciplinado y honesto. Su dedicación a la Facultad de Ciencias Forestales ya
desde el LABONAC o desde el IFLAIC se plasma en su trabajo responsable como
organizador de la información forestal; en las traducciones físicas de
importantes libros y documentos, o en las traducciones orales y simultáneas que
hacía de conferencistas y profesores extranjeros.
En el 2011 su memoria se perpetuó en al ahora IFLA al
asignársele su nombre al Salón de
Conferencias de ese Instituto.
En esta reseña se intenta presentar algunas de la
facetas de este extraordinario personaje.
PAUL AYMARD: PALABRA Y ACCIÓN!
Omar Carrero Araque
Mayo
2011
En el ya distante año de 1923 la pequeña comuna
francesa de Saint – Agrève, en la región Ródano-Alpes, conocida desde el Siglo
XVI como “la Meca
de la Charcutería”,
celebró la llegada de un nuevo integrante
con el que alcanzaba, tal vez, el
número 800 de su padrón.
Este recién llegado que sería bautizado como Paul
Eugene Aymard Franceschi, desde su infancia
absorbió el sentido de trabajo y libertad que surge de los campos, en donde el contacto
con la naturaleza y con sus elementos,
incluidos el hombre y la mujer, son fuente generadora de principios de respeto
y solidaridad.
El joven Paul, en tiempos de
entreguerras se hizo Bachiller en
Filosofía y Letras (1934-38). Más tarde culminó exitosamente, a pesar de
la turbulencia que se abatía sobre el viejo continente, su grado en
Secretariado Comercial, Contabilidad, Archivo y Biblioteca en 1947. Finalmente
del otro lado del atlántico, la Universidad de
Michigan - Estados Unidos le confiere el
Certificado de Suficiencia en Inglés.
Con estas credenciales y buscando nuevos horizontes fuera de su devastada
Francia, cruza de nuevo el atlántico, pero esta vez en una nave con la brújula
apuntando al suroeste que lo condujo hacia la Tierra de Gracia, cuyas costas
tocó en 1950, era la tierra venezolana que lo acogería hasta su final.
Una vez en el trópico donde la luz y el calor inducen al dinamismo, el
recién llegado refuerza su temperamento hiperactivo, tal vez aprendido en
el duro tiempo de la guerra. Este
comportamiento tenaz e impulsivo lo acompañaría durante toda su vida.
Su capacidad de trabajo, apoyado por su conocimiento multilingüe le
permiten ubicarse rápidamente como Profesor de Idiomas en el Ministerio de
Educación con cargas docentes en el Liceo Libertador, el Instituto de Comercio
Tulio Febres Cordero y en el Colegio Arzobispo Silva, todos en Mérida. Esta
actividad, ejercida con vehemencia y dedicación lo mantuvo ocupado entre 1951 y 1962.
Después, entre 1962-1963 pasa a trabajar como Traductor en el Laboratorio
Nacional de Productos Forestales (LABONAC) y, en ese último año se estrena como
Jefe del Centro de Documentación y Publicaciones del Instituto Forestal
Latinoamericano de Investigación y Capacitación (IFLAIC). En 1980, en este
mismo Instituto, ocupa el cargo de Traductor Trilingüe y Documentalista.
El carácter internacional del IFLAIC le permiten
establecerse también como Traductor Asociado de la FAO, organismo para el cual
traduce al español y al francés el libro intitulado “Estimación de los costos
de explotación en base a inventarios forestales en los trópicos” publicado en
Roma en 1978. Igualmente traslada a estos dos idiomas el Documento “FAO FORESTRY
PAPER TF/INT 272 (SWE) con apoyo de la FAO y la Comisión Sueca para el
Desarrollo Internacional (SIDA).
Como Documentalista dirige la reseña de 2.400
referencias bibliográficas concernientes a la ciencia forestal, las cuales fueron
Analizadas, Indizadas, Traducidas y Editadas en la publicación “Bibliografía
Forestal Latinoamericana” que ocupó los Boletines Nºs 15 al 25 del IFLA. Igualmente editó dos números de
bibliografía seleccionada sobre Balso (Ochroma
pyramidale (Cav. ex Lam.) Urb.) y
Pino Caribe (Pinus caribaea Morelet).
Bajo los auspicios del Centro Nacional de
Investigaciones Agropecuarias (UCV) y el Instituto Interamericano de Ciencias
Agrícolas (IICA) participa en el
Seminario sobre la Implementación del Subsistema Nacional de Información para
las Ciencias Agropecuarias y su integración con AGRIS-AGRINTER, realizado en
Maracay en 1975.
Entre 1967 y
1976 asiste como representante de la Universidad de Los Andes, a las Sesiones
X–XI y XII de la Comisión Forestal Latino-Americana, celebradas en Puerto
España, Quito y La Habana respectivamente.
En el plano personal, PAUL AYMARD un hombre de
profundas convicciones religiosas, recto y trabajador incansable, a su llegada
a Mérida conformó un hogar con la reconocida educadora Doña Elda Corredor
Carmona, de cuya unión nacieron hijos e hijas de innegables cualidades, capaces
de portar con orgullo y dignidad los apellidos Aymard y Corredor. En este
aparte se destaca la presencia de Gerardo, quien se ha convertido en uno de los
nuevos pilares sustentadores de la ciencia botánica en el país, habiéndose
ganado el reconocimiento del mundo científico internacional.
Me permito aquí un
momento personal con Paul y Doña Elda para señalar cómo ellos entendían ellos
el sentido de la solidaridad:
Hace 32 años, Octavio Briceño, Simón Rodríguez y
yo, estábamos recién llegados a la histórica ciudad de Vichy aprendiendo la
lengua de los galos, paso previo para asistir a la Universidad de Montpellier.
Paul y Doña Elda quienes a la sazón se encontraban vacacionando en Francia,
hicieron un viaje de 400 kilómetros, desde La Rochelle hasta Vichy, para
llevarnos una palabra de aliento que disipara un poco la nostalgia que nos
embargaba por la separación de la familia, los amigos y la tierra patria, en
una época en la que las comunicaciones telefónicas eran limitadas y la Internet,
apenas una idea.
Paul comprendiendo nuestro ánimo y tal vez rememorando
el similar sentimiento que le embargó medio siglo atrás cuando hubo de
abandonar su devastada Francia, nos abrazó fuertemente y con su voz atropellada y tronante nos conminó a seguir adelante y
sin flaquezas.

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