En esta segunda parte se reseña el paso por La
Coronadeña, el legendario hato en el que Don Rómulo Gallegos en su novela
Cantaclaro, ubica el núcleo familiar de Florentino. Igualmente se destaca la llegada
de la ganadería bufalina y sus riesgos para la tradición del llanero de oficio
De por los
lados de El Viento (2/3)
Omar Carrero Araque - Baquiano
El nombre de El
Viento se derivó del hato del mismo nombre fundado por José Vicencio Morín, en
cuyas tierras estaba un punto de vado del Arauca que conllevó a su designación
de “Paso de El Viento” o “Paso Morinero”, de gran renombre para la época.
Antes, en 1792, el señor Morín había fundado el primer hato de la región,
inicialmente llamado El Congrio pero conocido más tarde como Alcornocal.
En El Viento los revolucionarios y los facinerosos venezolanos que actuaron en las primeras décadas del siglo XX, encontraban refugio seguro en El Viento donde soterradamente recibían apoyo de las autoridades colombianas. Desde allí podían atacar pueblos y hatos venezolanos y regresar a sus resguardos o alcanzar el centro del país a través del Arauca y del Orinoco.
En El Viento los revolucionarios y los facinerosos venezolanos que actuaron en las primeras décadas del siglo XX, encontraban refugio seguro en El Viento donde soterradamente recibían apoyo de las autoridades colombianas. Desde allí podían atacar pueblos y hatos venezolanos y regresar a sus resguardos o alcanzar el centro del país a través del Arauca y del Orinoco.
Habíamos señalado que cruzando
el puente sentíamos en la imaginación, los gritos confundidos de personajes afamados
que en tiempo pretérito habían hecho historia aquí en el Paso Morinero, pero
allí mismo, en medio del río, el resonante
grito de Vamonos canoa !!, salido del galillo del coplero Vitico Castillo
nos trajo a la realidad para ubicarnos en esa extensión de sabana con la mente
puesta en la observancia de los paisajes del municipio y su reconocimiento
ecológico, todo dentro del marco del proyecto de construcción de “una agenda ambiental participativa que
conlleve a la formulación de un instrumento de articulación de
voluntades”……-“para asegurar el futuro sostenible del municipio” 5.. Este proyecto está siendo ejecutado por la
municipalidad, las comunidades y el asesoramiento de The Nature Conservancy
(TNC).
Con esa idea
abordamos el rústico que nos llevaría hacía el Hato Rancho Lejos, unos 70 Km al
suroeste de la población, en las
extensiones del Capanaparo. En el trayecto entramos en tierras de hatos
legendarios como La Yagὓita y La Coronadeña. El primero de
ellos ahora convertido en una Unidad de Producción Socialista que lleva el
nombre de “Batalla de El Yagual”.
Al franquear su tranquero no pude menos que remontarme hasta 1816 para ver en El Yagual, pueblo vecino y hermano en aguas de Elorza, a José Antonio Páez derrotar a los realistas de Francisco López que en número de 2.300 no pudieron con sus 600 lanceros, en épico combate, donde el Centauro con grado de Teniente Coronel tuvo bajo sus órdenes a coroneles y generales de la talla de Santander, Urdaneta y Serviez.
Al franquear su tranquero no pude menos que remontarme hasta 1816 para ver en El Yagual, pueblo vecino y hermano en aguas de Elorza, a José Antonio Páez derrotar a los realistas de Francisco López que en número de 2.300 no pudieron con sus 600 lanceros, en épico combate, donde el Centauro con grado de Teniente Coronel tuvo bajo sus órdenes a coroneles y generales de la talla de Santander, Urdaneta y Serviez.
Más tarde en La
Coronadeña, un hato fundado en 1840 por Don Marcos Coronado y ahora llamado
Santa Elena, también viajamos en tiempo ficticio para toparnos con Doña
Nicomedes Belisario viuda de Coronado y con sus hijos Florentino y José Luis,
sintiendo la cercanía de El Aposento pues desde allí me pareció oír el relincho
del negro retinto del legendario coplero araucano. En estos llanos
sedimentarios se nota el aumento de la ganadería bufalina en detrimento del
ganado mestizo que ya había desplazado al criollo.
Aquí me vino a la mente el lamento de Don José León Tapia al reparar que los toros de la raza Cebú, introducidos hacia 1920, no “pitaban”, considerando por este hecho que la sabana había perdido su encanto: “el día que en el llano no se escuche más el bramido desafiante de un toro, hasta ese día seremos llaneros porque se habrá acabado la música de la sabana” 6. Qué hubiera ahora dicho con llegada de los búfalos!!.
El hombre llanero como buen observador y conocedor de su medio ya se percató de que los búfalos excluyen a la fauna silvestre de los barrizales que ocupan, dado que en la opinión de los llaneros, sus excretas son muy “fuertes”, tal vez con un grado de acidez no apto para las guaruras, caracoles, curitos y guabinas, inclusive para las babas, de tal forma que donde se sumergen los búfalos, no paran estos animales.
Aquí me vino a la mente el lamento de Don José León Tapia al reparar que los toros de la raza Cebú, introducidos hacia 1920, no “pitaban”, considerando por este hecho que la sabana había perdido su encanto: “el día que en el llano no se escuche más el bramido desafiante de un toro, hasta ese día seremos llaneros porque se habrá acabado la música de la sabana” 6. Qué hubiera ahora dicho con llegada de los búfalos!!.
El hombre llanero como buen observador y conocedor de su medio ya se percató de que los búfalos excluyen a la fauna silvestre de los barrizales que ocupan, dado que en la opinión de los llaneros, sus excretas son muy “fuertes”, tal vez con un grado de acidez no apto para las guaruras, caracoles, curitos y guabinas, inclusive para las babas, de tal forma que donde se sumergen los búfalos, no paran estos animales.
En las
inmediaciones del Hato se distinguía por su perfil, un palmar de moriches que
bordeaban una laguna, siendo allí precisamente donde tuve el feliz encuentro
con un maestro de la llanería, mentado
Andrés Luciano Lara y propietario del hato Rancho Bonito hacia el
cual nos dirigíamos.
Don Andrés Luciano me explicó el encanto que se labra sobre esa laguna, originado en una leyenda que revela como en tiempos remotos una manada de 2.000 reses que allí se encontraba “parada” bajo la vigilia atenta de los llaneros, fue tragada por la tierra que se abrió bajo sus pies después de una tormenta diluviana acompañada de resplandores y truenos.
Hoy en día se dice, con recelo y contemplación, que los moriches representan a los llaneros y la laguna a la manada. También se comenta que en algunas madrugadas se oye el canto de un gallo, empinado sobre un mogote que emerge en medio de la laguna y, que por allí no se puede transitar en las noches si no se porta una luz a la mano.
Don Andrés Luciano me explicó el encanto que se labra sobre esa laguna, originado en una leyenda que revela como en tiempos remotos una manada de 2.000 reses que allí se encontraba “parada” bajo la vigilia atenta de los llaneros, fue tragada por la tierra que se abrió bajo sus pies después de una tormenta diluviana acompañada de resplandores y truenos.
Hoy en día se dice, con recelo y contemplación, que los moriches representan a los llaneros y la laguna a la manada. También se comenta que en algunas madrugadas se oye el canto de un gallo, empinado sobre un mogote que emerge en medio de la laguna y, que por allí no se puede transitar en las noches si no se porta una luz a la mano.

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